Inversiones que se sientan

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Hace cuánto tiempo estamos informando sobre los avances en proyecto de concesiones como la ruta 5 panamericana o la planta desaladora. Qué decir del proyecto de tranvía para la conurbación La Serena-Coquimbo. Son años, muchos años los que demoran estos proyectos para poder concretarse. Y eso aparentemente está bien, porque sirve para revisar bien su desarrollo y planificar a paso seguro.
El problema es cuando a pesar de toda la burocracia y revisiones, existen imprevistos o problemas mayúsculos que terminan por demorar o hacer caer proyectos con los que la ciudadanía ha soñado colectivamente durante mucho tiempo. Desde hallazgos arqueológicos, hasta problemas de solvencia de las empresas concesionarias o juicios eternos.
Si usted es un lector local, se recordará de las eternas discusiones sobre el aeropuerto regional en Tongoy, o todo lo que se ha hablado sobre el túnel internacional.
En fin, todos estos son proyectos que bien justificados resultan necesarios para la población y prometen una mejor calidad de vida y desarrollo económico.
Sin embargo, las grandes concesiones son inversiones realizadas por privadas, con fondos privados, que además son recuperados después mediante el pago de peajes o costos de servicios sumidos por los propios usuarios.
Otro camino el de la inversión pública que se realiza con fondos generales de la nación, que en esta época recesiva son los más necesarios y que normalmente atacan necesidades inmediatas y más visibles en lo próximo por la población.
Es indispensable que en este período en que la recesión nos acecha, haya absoluta claridad y coordinación entre las autoridades regionales y locales para invertir de la mejor forma el dinero público. Son demasiadas las necesidades directas y prácticas en cada ciudad que podrían ser objeto de inversión en esta época, en especial en áreas como infraestructura turística, seguridad ciudadana, desarrollo urbanístico y barrial.
En un año en que la recesión ya está anunciada, no nos cansaremos en exigir la máxima coordinación y eficiencia entre los que tienen el poder y la capacidad de generar cambios de calidad de vida con recursos públicos que nos pertenecen a todos.

Victor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo