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HACIA UNA VIDA TRIPLE “A”

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Una cosa es vivir en busca de nuestros sueños iluminados por nuestros principios fundamentados en nuestros valores y nuestros ideales y otra muy diferente es nuestro sistema de vida fundamentado en nuestros proyectos y líneas de acción que hemos decidido recorrer a medida que damos nuestros pasos en la vida en busca de la paz interior y un futuro mejor.
Para ello necesitamos elaborar un plan de vida que se apoye en determinados pilares que estamos dispuestos a construir, defender y perfeccionar durante el trayecto. Una especie de remansos asimilables a los oasis en pleno desierto en el que podamos descansar para renovar fuerzas y continuar adelante con la seguridad de que nos encontrarnos recorriendo el camino correcto al final del cual encontraremos la paz física, mental y espiritual que necesitamos.
No es una decisión fácil para ninguno de nosotros. Se requiere de mucha fuerza interior para adquirir la plena confianza en que hemos decidido lo correcto. Pero muchos lo han conseguido a cabalidad y gozan de sus beneficios. Uno de estos caminos que ha demostrado ser muy fecundo en el decir de quienes los han planificado, vivido y recorrido a cabalidad lo constituye uno que incluye tres pilares fundamentales que han definido como la TRIPLE “A” que van en busca de un constante AGRADECER, APRENDER Y AVANZAR como las conductas guías que han inspirado cada paso que dan en su vida a partir de aquel momento que decidieron ponerlo en práctica y que afirman constituye un sistema de vida que no transarían por nada.
Entre sus bondades destacan en primer lugar que les ha proporcionado una paz interior invaluable que les ha permitido visualizar y enfrentar la vida y sus inevitables dificultades con una tranquilidad en su corazón nunca antes experimentada. Es que ser agradecido de lo vivido a lo largo de nuestra vida constituye siempre un regalo inapreciable que nos ayuda a decidirnos a aprender de todo lo vivido y sacar valiosas enseñanza de ello con el objeto de poder tomar mejores decisiones y avanzar con mayor certeza a medida que avanzamos en la vida.
Muchos podrían asimilar esta mirada como una especie de “mantra”, similar a una frase sagrada que se recita incansablemente en el hinduismo y el budismo para invocar a la divinidad y para meditar, como un pensamiento o instrumento de la mente en busca de un beneficio que ayude a reducir el estrés, controlar los síntomas de la depresión y la ansiedad.
Pero en el contexto de un AGRADECER, APRENDER Y AVANZAR no se trata de un sistema de meditación de la mente sino de una convicción vital que no es necesario repetir incesantemente como una invocación en momentos de meditación sino de un proyecto de vida en busca de obtener beneficios en el largo plazo que nos beneficiarán no solamente en lo personal sino sobre todo en lo familiar y para qué decir los eventuales beneficios a obtener en especial respecto a las decisiones que tomamos y en nuestra relación con los demás..
Que diferente sería nuestra vida y la de todos los ciudadanos si adoptáramos como una especie de símbolo patrio el AGRADECER Y APRENDER PARA AVANZAR en el camino correcto. Si le agradeciéramos no solamente con palabras a quienes han entregado su vida al servicio de nuestra Patria, teniendo siempre presente su espíritu de servicio como una luz que nos ilumina el camino a medida que avanzamos, respetando sagradamente su memoria en vez de limitarnos a simples actos protocolares en aniversarios de su nacimiento o su partida de este mundo.
Si aprendiéramos de su ejemplo y sobre todo de nuestros errores que cometemos lamentablemente una y otra vez, justificándonos de una u otra manera. Si utilizáramos un lenguaje más empático y acogedor cuando descubrimos que otros no piensan como nosotros, en vez de utilizar un lenguaje no sólo beligerante sino además hiriente por lo irónico y lo sarcástico.
Sobre todo si avanzáramos guiándonos por la razón en busca del bien común y no de determinados grupos de poder o influencia circunstanciales. Dejando de lado una polarización constante en base a consignas de tinte claramente ideológico, que corroen sistemáticamente tanto la paz social como el alma de Chile. Que sabemos de antemano que constituirán pan para hoy y hambre para mañana dado que no se fundamentan en un acuerdo transversal.
Si ansiamos avanzar por un camino fecundo en busca de un mejor futuro acojamos y escuchemos las propuestas de quienes han estudiado y reflexionado en profundidad en relación a aquellos diversos temas que nos inquietan para encontrar un punto de encuentro satisfactorio.

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