Las altas temperaturas cordilleranas impulsan el vertimiento del mayor tranque de riego del país y llevan a los embalses Recoleta, Cogotí, Corrales, El Bato y Culimo a completar el 100% de su capacidad.
Un giro radical en la situación hídrica de la Región de Coquimbo se registró a inicios de noviembre de 2026. Tras acumular niveles críticos de apenas un 4% de almacenamiento durante los periodos de mayor sequía, la conjunción de las precipitaciones invernales y el paulatino incremento de las temperaturas en alta cordillera desencadenaron un intenso proceso de deshielo que llevó a los embalses de las provincias de Limarí y Choapa a alcanzar sus cotas máximas de seguridad.
En la comuna de Monte Patria, el Embalse La Paloma —la mayor obra de almacenamiento para riego del país, con una capacidad total de 750 millones de metros cúbicos y una cortina de 80 metros de altura por 910 metros de longitud— inició la apertura gradual de la primera de sus ocho compuertas de descarga. El recinto registra un volumen almacenado de 620 millones de metros cúbicos (82,73% de su capacidad) y recibe un flujo afluente de 80 metros cúbicos por segundo (m³/s), cifra superior al promedio habitual de 50 m³/s.
El procedimiento administrativo y técnico de evacuación contempla una extracción inicial de 5 millones de metros cúbicos hacia el río Grande, con proyecciones de regulación que se extenderán hasta el 30 de abril. Según detalló el director del sistema La Paloma y presidente de la Administración del Embalse Recoleta, Luis Pizarro González, la estrategia busca alcanzar una acumulación de 700 millones de metros cúbicos entre diciembre y enero, para luego mantener una holgura de 50 millones de metros cúbicos en la infraestructura previo al invierno de 2027.
El vertimiento de La Paloma, hecho que no ocurría desde 1997, se suma al estado del resto de los embalses del Sistema Paloma en el Limarí: Recoleta y Cogotí alcanzaron el 100% de su volumen útil. El hito técnico fue evaluado por el alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, la presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, María Inés Figari, y la dirigente de la Asociación de Canalistas del Canal Punitaqui, María Canibilo Rodríguez, quienes remarcaron la importancia de mantener presencia de fiscalización en terreno y resguardar la seguridad de riego en plantaciones permanentes de mandarinos, paltos y olivos, las que históricamente operaban con un 85% de certeza hídrica tras la entrada en funcionamiento del sistema en 1968.
En la provincia del Choapa, los tres tranques de la zona —Corrales, El Bato y Culimo— también alcanzaron el 100% de su capacidad operativa, completando la saturación de los sistemas de acumulación del sur regional.
ALERTA PREVENTIVA Y SITUACIÓN DEL RÍO CHOAPA
El derretimiento estacional de nieve y las precipitaciones asociadas a tormentas eléctricas en la alta cordillera provocaron un aumento sostenido en el caudal del río Choapa. De acuerdo con las mediciones de la estación fluviométrica Cuncumén de la Dirección General de Aguas (DGA), el flujo de agua alcanzó un valor de 40,85 metros cúbicos por segundo (m³/s), sobrepasando el Umbral Azul fijado en 35,15 m³/s.
Ante esta situación técnica, la Dirección Regional del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) actualizó la Alerta Temprana Preventiva para la provincia del Choapa. Por su parte, la Junta de Vigilancia del Río Choapa (JVRCH), encabezada por su presidente Ricardo Cortés, solicitó a administradores, celadores y comunidades de agua ejecutar labores de desmalezamiento y despeje de sedimentos en bocatomas y tramos críticos de los canales para prevenir eventuales desbordes hacia terrenos agrícolas o vías de acceso.
