
La acción judicial presentada por 14 comuneros por la servidumbre de paso, y la demanda por pantallas acústicas por los ruidos molestos generados por los potentes motores diesel se mantienen sin respuesta por parte de la multinacional.
Según informaron a través de comunicado enviado a los medios de comunicación, “para los comuneros involucrados, y que han visto menoscabada la plusvalía de sus predios ante el accionar de la multinacional energética, la situación se ha trasformado en una lucha entre David y Goliat”.
Señalan que hace más de un año 14 vecinos presentaron ante el primer juzgado de letras de Coquimbo una demanda por servidumbre de paso en contra de la multinacional energética Enfragen Chile, de capitales norteamericanos que opera la Central “LLanos Blancos” en el sector El Peñón de Coquimbo. La central se niega a otorgar servidumbre de tránsito para que sus vecinos accedan a la ruta D-43 que une Ovalle – La Serena. Esta situación mantiene una serie de familias aisladas, ya que el predio involucrado se encuentra sin salida a un camino público.
Por otra parte, la solicitud de los vecinos respecto a la instalación de pantallas acústicas para que se atenúen los ruidos molestos generados por los motores diesel tampoco presenta hasta el día de hoy alguna respuesta satisfactoria.
Según la documentación técnica presentada al Coordinador Eléctrico Nacional durante la puesta en servicio de la Central de Respaldo “Llanos, permite identificar con bastante precisión que opera con 83 grupos electrógenos con igual cantidad de motores diesel, lo que genera una amplificación enorme del ruido. De ahí la necesidad imperiosa que se instalen las pantallas acústicas que demandan los vecinos como medida mitigatoria para atenuar los ruidos molestos que tanto les afectan cuando son encendidos los motores de la Central Eléctrica.
El conflicto con “Enfragen Chile”, anteriormente Prime Energía SPA, tiene larga data. Desde sus inicios dirigentes de la comunidad agrícola “El Manzano” participaron activamente en la oposición al proyecto termoeléctrico, argumentando posibles impactos sobre la calidad de vida y el medio ambiente de los habitantes de El Peñón y sectores cercanos. Quien lideró aquellas acciones en aquella época fue la dirigente Olga Cuello.
Durante 2018 se desarrolló un Proceso de Participación Ciudadana (PAC). Y las principales preocupaciones planteadas por los vecinos y comuneros fueron contaminación acústica, la emisión de ruidos generados por los potentes motores diesel, la cercanía con sectores habilitados, el impacto en la flora y fauna, los riesgos para la salud, y el efecto sobre el valor de las propiedades. A pesar de oposición de los habitantes del sector, en agosto de 2018 la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Coquimbo aprobó por unanimidad el proyecto con una inversión cercana a US$70 millones y una potencia de 150 MW.
Lamentablemente para las familias de comuneros perjudicados, la mayor parte de las aprehensiones de aquella época se han cumplido, sobre todo lo relativo a desvalorización de sus predios. El crecimiento residencial del sector modifica considerablemente el escenario originalmente evaluado. El testimonio de familias y vecinos es categórico. “La esperanzas y nuestro legítimo derecho a lotear nuestros terrenos, que son nuestro patrimonio familiar es casi imposible, por la enorme desvalorización existente por estar al lado una central eléctrica que no ha hecho nada para mitigar el daño que provoca a nuestro patrimonio familiar” señala la vecina Marcela Barraza Ponce con 38 años de residencia en El Peñón y exdirigente de varios loteos del sector. El comunero Juan Irrazabal señala: “Estoy convencido que la multinacional definitivamente no quiere a nadie al lado, pero no hace nada y no considera el daño que nos provoca, por eso la negativa para servidumbre de paso y el no querer instalar las pantallas acústicas”.










