Sobrevivir para llegar a vivir

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Hay momentos impredescibles en la vida en que podemos encontrarnos sorpresivamente en una situación extrema nunca antes imaginada que nos pone en jaque y ante la cual nos vemos obligados a tomar decisiones que se estrellan brutalmente con nuestro ser y sentido de la vida. Puede tratarse incluso como algo tan brutal como lo que vivieron los sobrevivientes del accidente aéreo sufrido por los tripulantes y pasajeros de aquel avión en el que viajaba un equipo de deportistas uruguayos junto a un grupo de pasajeros que se catapultó en la alturas de la cordillera de los Andes, que de los 40 pasajeros y cinco tripulentes sobrevivieron solamente 16 de ellos en famélicas condiciones.
Su azaroso rescate ha sido desde la partida calificado con justa razón como el “milagro de los Andes” dadas las paupérrimas y terribles condiciones que les tocó vivir en un ambiente tan gélido e inhóspito, durante una primavera incipiente, bastante alejada de la temporada de los deshielos, que desde la distancia y el tiempo transcurrido ni siquiera nos atreveríamos imaginar.

El avión del vuelo charter Nº 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se precipitó a tierra el día viernes 13 de octubre de 1972 en medio de factores climáticos impredescibles en aquella época, a lo que habría que agregar una lectura errónea de los instrumentos del avión, que indujo a descender la nave antes de tiempo estrellándose directamente contra el filo de una montaña lo que destrozó en gran parte el fuselaje del avión, cuya búsqueda una vez conocido el accidente resultó infructuosa, siendo abandonada al cabo de una semana en consideración a la escasa posibilidad de encontrar sobrevivientes en medio de la alta cordillera en esa época del año.

Varios libros se han escrito relatando la epopeya que vivieron los sobrevivientes de este accidente, algunos de ellos escritos incluso por quienes sobrevivieron, lo que se ha dado a conocer hace poco en un excelente largometraje que nos relata en la forma lo más fidedigna posible los avatares a los que los sobrevivientes se vieron sometidos desde un comienzo, las condiciones extremas a las que se vieron sometidos y las decisiones imperiosas que se vieron obligado a tomar. Todas ellas relatadas con extrema delicadeza por los autores del filme, quienes realizaron increíbles esfuerzos, incluido el aspecto físico de los actores en cuando a su deterioro inevitable durante los 72 días que trancurrieron hasta el rescate de los escasos sobrevivientes.

Pero la realidad es que no basta ni es suficiente con conocer y dar a conocer una y otra vez esta tragedia histórica estremecedora, conocida y recordada con profunda emoción no solamente por quienes la vivieron y sus familiares que la vivieron en carne propia. Es necesario detenerse y reflexionar profundamente acerca de lo que haríamos nosotros ante una situación de esta envergadura. Si seríamos lo suficientemente resilientes como para tomar decisiones básicas que nos permitieran salir adelante. En el fondo, como sobrevir para llegar a vivir.

Dilema extremo para todo aquel que se encuentre ante esta encrucijada. El cómo sobrevivir en medio de una nada, ante la imperiosa necesidad decidir como salimos adelante. Lo primero, como nos sucede tantas veces en la vida, es obviamene aquello que es básico. Es lo que nos señala de inmediato el sentido común. ¿Y que es en esta situación lo básico?. Es evidentemente la alimentación, sumada a un techo donde cobijarnos de la inclemencia del tiempo, que es justamente lo que tuvieron que decidir quienes sobrevivieton a tan terrible e inesperada tragedia para la que ninguno de ellos se encontraba en ningún caso preparado.

¿De donde sacar alimentos luego de haber consumido todo aquello que llevaban en sus maletas, muchas de ellas dispersas en la montañá?. No se requiere de mucha inteligencia ni imaginación para descubrirlo y ellos se vieron obligados a recurrir incluso a lo impensable, tema abordado con extrema delicadeza en la película.Pero no vale la pena permanecer mascullando acerca del tema. Lo verdaderamente importante es tomar conciencia de que lo básico va constituir siempre lo insustitiuble. Que se trata del pilar fundamental sin el cual no conseguiríamos sobrevivir en este mundo. El agua y los alimentos constituyen elementos fundamentales para todo ser vivo sobre la tierra. Puede parecernos algo obvio e incluso una redundancia pedestre. No esperemos llegar a vivir situaciones extremas para tomar conciencia de ello.Cuidemos todo lo que tenemos, no malgastemos nuestros bienes, sean naturales o adquiridos con tanto esfuerzo. Nos salvaremos solamente en la medida que cuidemos entre todos adecuadamente nuestro entorno.

Por Dr. GONZALO PETIT / Médico