Regantes sólo reciben entre un 10 y 20% del agua que deberían obtener por cada acción

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La escasez del recurso hídrico obliga a las juntas de vigilancia a adoptar medidas de restricción. Se espera que el panorama se modifique con la caída de precipitaciones en el invierno.

En el actual escenario de escasez hídrica, sólo entre un 10 y 20 por ciento del total del agua que deberían recibir por cada acción están obteniendo los usuarios de las distintas juntas de vigilancia y organizaciones de regantes de la región de Coquimbo.
La medida de disminuir el desmarque (nombre técnico para la fracción del agua que obtienen por acción) se aplica en la totalidad de las organizaciones, cuyos líderes esperan que el porcentaje mejore en invierno con la llegada de las precipitaciones.
José González del Río, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Limarí, comenta que “el panorama actual es bastante crítico considerando que el año pasado llovió muy poco. El Cogotí está prácticamente seco y El Recoleta va por el mismo camino”.
“Nosotros estamos entregando un 10% de desmarque” detalla, al tiempo que afirma que si no caen lluvias durante los próximos meses, “llegaríamos solo hasta septiembre-octubre”.
El sistema Paloma tiene alrededor de 6 mil usuarios quienes se concentran en la plantación de uvas pisquera y de exportación, cítricos (especialmente mandarinas), paltas y nogales. Durante la última década y a raíz de la sequía, se habrían perdido entre 10 mil y 15 hectáreas de cultivos.
En la Junta de Vigilancia del Río Elqui, la cuota de desmarque se fija en una sesión extraordinaria que se realiza en el mes de septiembre de cada año y que rige hasta el 31 de agosto del año siguiente. De esta forma, se estableció un desmarque de un 20% para la temporada 2022-23, lo que significa la entrega de 6.307 metros cúbicos anuales por cada acción de agua.
“La cuota de desmarque se establece de acuerdo al agua que está almacenada en el embalse Puclaro porque el río no tiene el caudal suficiente para dar seguridad de riego”, indica Alex Cortés, gerente de la Junta de Vigilancia del Río Elqui.
En tanto, en la zona sur de la región, los usuarios de la Junta de Vigilancia del Río Choapa obtienen un 18% de desmarque, según revela el presidente de la organización, Ricardo Cortés Nuñez.
“Durante el año pasado, cayeron 200 milímetros de precipitaciones en la zona que permitieron que el embalse Corrales acumulara una cantidad importante de agua”, asegura.
Durante la temporada 2021-22, el desmarque alcanzó un promedio de un 10% hasta marzo del 2022. Luego, hubo una disminución aún más drástica: 6% en abril y 3% en mayo. Posteriormente, las lluvias facilitaron aumentar la distribución.
La Junta de Vigilancia de Río Hurtado no cuenta con un embalse y que sólo depende de la nieve acumulada en la cordillera para el reparto de agua entre los 1503 regantes y 103 comunidades que la integran.
El presidente de la junta, Hugo Miranda Garrido, aclara que deberían entregar 1130 litros por segundo por cada acción y que por estos meses distribuyen 460 litros. A principios del año pasado, antes del invierno, alcanzaban a distribuir sólo 110 litros por segundo.

LLUVIAS
El CEAZA informó que para el trimestre marzo-abril-mayo se pronostican precipitaciones dentro del rango normal para la época del año en toda la región de Coquimbo.
Al respecto, José González del Río de la Junta de Vigilancia del Río Limarí, opina que “lo más sano es esperar y no confiarnos, sino que ponernos en el peor escenario. Además hay que considerar que hay que dar prioridad al consumo humano”. “Actualmente vivimos en la incertidumbre y sólo esperamos que en los próximos meses caiga más agua”, agrega Hugo Miranda de Río Hurtado.