Iniciativa vecinal. Quizás sea el camino

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Ser “consumidores” y “usuarios” nos va ubicando paulatinamente en una posición pasiva, esperando que sea el mercado el que nos ofrezca soluciones o sea el Estado el que provea el servicio.
Es indiscutible que hay especialidades complejas que provee la empresa privada, como también hay servicios obligatorios que debieran entregar de la mejor manera determinados servicios públicos del Estado, pero todos sabemos lo que generalmente eso significa en términos de calidad y oportunidad.
Por ejemplo, en el área de aseo y ornato comunal que es una función que por definición está a cargo de los municipios. Incluso podríamos decir que esa es una de las funciones principales. Sin embargo muchas veces vemos que se priorizan espectáculos, ferias de promoción o contratación de personal interno como las prioridades municipales, dejando de lado atrás tareas tan básicas como la limpieza de la ciudad o el cuidado de parques y jardines, limpieza y lavado de calles, servicio de basura o buena iluminación pública.
De la misma forma, respecto al cuidado del medio ambiente, existen organismos con la responsabilidad de fiscalizar, otros con recursos públicos para promover el cuidado y protección. Sin embargo, es fácil recoger ejemplos de descuido o desprotección que sólo se alertan cuando hay una grave denuncia que pueda acarrear responsabilidades jurídicas ante la Contraloría General de la República.
Pero más allá de aquello, en estas líneas más que reclamar o hacer evidente hechos que ya lo son, buscamos “poner en valor”, felicitar, reconocer el trabajo de decenas de vecinos, ciudadanos que levantan iniciativas sin ningún otro afán más que el de colaborar, vivir en una sociedad mejor, y no solo esperar pasivamente bajo el rótulo de consumidor o usuario.
En nuestra zona hay grupos de personas organizadas (pero sin un sueldo ni una institución que les obligue o los remunere) por ejemplo para el delicado cuidado de aves en los humedales, otros que alimentan con respeto y cuidado a los animales de la calle, otros que se están dedicando (gratis y con recursos propios) a pintar fachadas de edificios y, ahora último, algunos que proponen “apadrinar un árbol” en el centro de La Serena, para regar, mejorar su sustrato y cuidar con delicadeza y cariño.
En fin, en el mundo ideal cada responsable que tiene un trabajo remunerado y una labor que cumplir (más todavía si es pagada por el Estado) debería cumplir con dedicación y celo su cometido. Mientras tanto, las iniciativas ciudadanas son un real aporte que felicitamos y valoramos desde esta tribuna.

Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo