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Entrevista Reactivación Turística, Fernando Zúñiga, Presidente de FUNDET: “Antes de promocionar la Región de Coquimbo, hay que ordenar la casa”

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Tras los temporales que dañaron caminos, servicios y destinos turísticos, el presidente de la Fundación para el Desarrollo Turístico de Chile FUNDET, plantea una recuperación en tres etapas: financiamiento rápido para las pymes, gestión de los destinos y promoción focalizada. También propone una intervención estructural de la Ruta 41 y una planificación que incorpore riesgos, cambio climático y participación ciudadana.

La Región de Coquimbo enfrenta un complejo proceso de recuperación económica luego de que intensos sistemas frontales golpearan fuertemente su infraestructura y conectividad. Para abordar los desafíos del sector, conversamos con Fernando Zúñiga, consultor con 17 años de trayectoria en desarrollo local y actual presidente de la Fundación para el Desarrollo Turístico de Chile (FUNDET).
Para Zúñiga la urgencia no debe conducir a una promoción indiscriminada, primero hay que recuperar y organizar la oferta; después, volver a conquistar la confianza de los viajeros.
Zuñiga es consultor, docente y profesional especializado en gestión de destinos turísticos, diseño de estrategias de desarrollo económico local y diseño de políticas públicas, con 17 años de experiencia fomentando el turismo como una herramienta de desarrollo social y económico.

¿Cuál ha sido el impacto de los temporales en el turismo regional?
El impacto fue devastador. Hubo momentos en que algunos destinos llegaron prácticamente a cero pernoctaciones y cero ingresos turísticos. Los principales destinos ancla, como La Serena, Coquimbo y el Valle del Elqui, fueron muy afectados; pero el golpe puede ser aún más duro para destinos emergentes y emprendimientos vinculados al turismo rural, porque tienen flujos más inestables y menor capacidad financiera para resistir una interrupción prolongada, por ejemplo, sectores de Canela, el interior de Limarí y comunas como La Higuera, donde hubo rodados y activación de quebradas.

¿Cuánto pesa la percepción de inseguridad o falta de acceso?
Muchísimo, porque los destinos turísticos funcionan sobre percepciones, tanto positivas como negativas. Una ruta cortada o una imagen de destrucción puede afectar incluso a localidades que ya están operativas. Por eso es necesario comunicar con precisión qué lugares están habilitados, cuáles siguen en recuperación y qué experiencias pueden recibir visitantes de manera segura. La confianza no se recupera solo anunciando que la región está abierta; se recupera demostrando que la experiencia turística funciona.

¿Cuáles deberían ser las primeras medidas para sostener a las empresas?
Lo primero es entregar recursos financieros frescos a las pequeñas y medianas empresas. En nuestra estimación, cerca del 95% de la oferta turística regional está en manos de pequeños y medianos empresarios. Se necesita capital de trabajo rápido y créditos flexibles, por ejemplo, a través de BancoEstado, con condiciones que permitan solventar la operación y mantener los empleos. El invierno pasará, vienen Fiestas Patrias, vendrán fines de semana largos y nuevas temporadas; las empresas tienen que estar de pie en esos momentos.

¿Es suficiente lanzar una campaña de promoción?
La promoción es importante, pero para que tenga impacto primero hay que gestionar los destinos. Es como invitar a un amigo, antes de recibirlo uno ordena la casa. No podemos promocionar intensamente un destino si parte de su planta turística está dañada, la oferta no está coordinada o persisten tensiones derivadas de la emergencia. Primero debemos organizar la oferta y recuperar las condiciones de funcionamiento; luego, promocionar. Así, cada peso invertido será más eficiente. La promoción debe ser focalizada y paulatina. Primero hay que trabajar con mercados emisores cercanos y confiables, como las regiones Metropolitana, de Valparaíso y Antofagasta. Desde allí se puede recuperar gradualmente el flujo, la pernoctación y el gasto turístico. Al mismo tiempo, hay que invertir en medios de comunicación estratégicos y buscar nuevos perfiles de visitantes interesados en gastronomía, patrimonio, naturaleza y experiencias con mayor permanencia en el destino.

¿Qué representa la Ruta 41 para esta recuperación?
El Valle del Elqui es un destino de alcance mundial y un orgullo regional. La infraestructura vial que conecta La Serena, Vicuña y el resto del valle requiere una solución estructural, no solo respuestas provisorias frente a cada emergencia. Una mejor ruta no serviría únicamente para reducir tiempos de viaje, sino que además permitiría poner en valor las localidades del corredor, desde el aeropuerto de La Serena hacia el valle, y articular una experiencia geoturística con pueblos como El Molle, Marquesa, Altovalsol y El Tambo.

¿Cómo debe incorporarse la gestion de riesgos en la planificación turística?
Debe ser parte de la razón de ser de los destinos. Chile convive con terremotos, lluvias intensas y otros eventos naturales; por lo tanto, no considerar esos riesgos es planificar a corto plazo. Cuando el sector público, las empresas y las comunidades deciden qué visitantes quieren atraer, qué ofrecerán y qué gasto esperan generar, también deben definir rutas alternativas, protocolos, comunicaciones de emergencia, infraestructura resiliente y responsabilidades claras. Todo eso viene antes de la promoción.

¿La reconstrucción puede convertirse en una oportunidad?
Sí, es una oportunidad gigantesca si dejamos de comercializar solamente atractivos y comenzamos a diseñar productos turísticos integrales. La región puede ofrecer sol y playa en verano, bienestar en invierno, turismo religioso, eventos deportivos, trekking, observación de aves, gastronomía y turismo rural. Esa diversificación permite actividad durante todo el año, pero debe construirse con las comunidades, no solo desde los escritorios o desde una mirada exclusivamente empresarial.

¿Quién debería liderar este proceso?
El Estado debe liderar y coordinar la reconstrucción mediante políticas públicas con presupuesto, responsables y plazos, pero con participación real del sector privado y de la ciudadanía. El turismo no es solo una actividad económica; también es social. Interactúa con vecinos, juntas de vecinos, adultos mayores, jóvenes emprendedores y comunidades anfitrionas. Una planificación que los excluye difícilmente será sostenible.

Si pudiera pedir tres decisiones concretas a las autoridades, ¿cuáles serían?
Primero, financiamiento rápido y flexible para que las empresas turísticas recuperen su capacidad operativa y mantengan el empleo. Segundo, una promoción focalizada, gradual y respaldada por información clara sobre la situación de los destinos. Y tercero, diseñar y comercializar productos turísticos regionales para todo el año, incorporando infraestructura resiliente, gestión de riesgos y participación comunitaria. Si hacemos bien esas tres cosas, la emergencia puede abrir una etapa distinta para el turismo de Coquimbo, con más sostenibilidad, mayor permanencia de los visitantes y beneficios mejor distribuidos.

Sobre FUNDET: Nace el 2010 en la Región de Coquimbo, con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible del turismo. Actualmente cuenta con representantes en la mayoría de las regiones del país, vinculados a la industria turística y comprometidos con la articulación público-privada, el fortalecimiento de los destinos y el desarrollo de sus comunidades.

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