Inicio Opinión LA “MAGIA” DE LA POLÍTICA

LA “MAGIA” DE LA POLÍTICA

6
Es interesante reflexionar en relación al importante papel que juega la imaginación en el acontecer de la política, a tal extremo que si no existiera nos encontraríamos ante una actividad carente de todo brillo y tan rutinaria que despertaría un enjambre de bostezos y no despertaría el interés que ha alcanzado no solamente entre nosotros sino en todo el mundo.
No cabe duda que la imaginería constituye uno de los pilares fundamentales de la política.
Se trata de algo que apreciamos con mayor claridad enfrentados a una pronta elección en que cada candidato se esfuerza en atraer a sus eventuales electores recurriendo generalmente a malabares para conquistar su atención y ojalá el regalo de su voto. Si bien la mayoría de nosotros vivimos más de imágenes adquiridas que de realidades concretas sobre las personas, esta perspectiva se acentúa precisamente ante esta eventualidad.
En este sentido no cabe duda que la palabra y la imagen juegan un papel trascendental si consideramos que la generalmente contribuyen a hacer “click en la mente y sobre todo en el subconsciente del elector. Pruebas de ello tenemos muchas en nuestra historia como país entre quienes fueron elegidos incluso al mayor cargo político. Basta con recordar por ejemplo a un presidente elegido en los albores del siglo XX que se dirigía a sus ciudadanos como “mi querida chusma” y  a inicios del siglo XXI a otro presidente que se hizo famoso por enrostrar en una imagen con su dedo a quien otorgaba el poder años en ese entonces.
Es que la política podrá definirse de muchas maneras, pero no cabe tampoco ninguna duda que encierra misterios difíciles de dilucidar  para el común de los mortales, en que tienen también importancia determinante las destrezas y las habilidades psicológicas del candidato que suelen incluir también, por qué no decirlo, “el arte de la manipulación” mediante una suerte de un encanto o atractivo de lo que no todos pueden hacer gala.
Quienes han estudiado y reflexionado sobre el tema opinan que la magia de la política radica en su capacidad de transformar percepciones y gestionar el poder con el objeto de hacer posible lo que parece imposible mediante estrategias de persuasión, oratoria y escenificación a menudo comparada con el arte del ilusionismo, actuando como un “hechizo” a través de las palabras, moldeando con ello la opinión pública y los comportamientos sociales.
A estas alturas es fácil darse cuenta que esta magia no es otra cosa que el arte de crear la ilusión de lo imposible que, desde Aristóteles, se resume a juicio de muchos famosos políticos a lo largo de la historia que afirmaban, al igual que uno de nuestros ex presidentes de fines del siglo XX, que “la política es el arte de lo posible”. Frase que coincide con quienes afirman que no consiste en perseguir ideales perfectos sino en tomar decisiones concretas en base a las condiciones existentes teniendo siempre en consideración aquello que contribuye al bien común.
Razonable enfoque que deberían tener muy en claro especialmente quienes inician sus primeros pasos en la vida política. Recientemente tuve la oportunidad de acceder a una entrevista a una diputada recientemente elegida por primera vez quien se sentía probablemente como una escolar en su primer día de clases, llena de ilusiones y de esperanza de contribuir de la mejor manera posible en mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos, en lo que estoy seguro coinciden todos los parlamentarios en ejercicio.
Con lo que seguramente no contaba es  que “otra cosa es con guitarra”. Que una cosa es su objetivo personal y otro el objetivo colectivo, que su voz es una más entre decenas que miran las cosas desde su propia experiencia y perspectiva. Que por mucho talento que se tenga se verá obligada a interactuar con otros y entrenarse lo mejor posible en el arte de la persuasión. Que no siempre lo sueños e ideales se concretan y que es necesaria una ardua lucha cada día manteniendo vivas a como dé lugar las virtudes de la esperanza y la capacidad de la resiliencia a toda prueba para aceptar y enfrentar a quienes buscan constantemente la pelea chica en busca de una visibilidad que no consiguen de otra manera, dejando de lado todo aquello que conduce de verdad a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos.
Que aunque vaya de desilusión en desilusión no baje nunca los brazos en plena seguridad de que su esfuerzo siempre valdrá la pena, tranquilizará su conciencia y la premiará con el mejor regalo: la satisfacción impagable de un deber estrictamente cumplido y a cabalidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí