
Saul Alinsky escribió un manual en 1971: Rules for Radicals (Reglas para Radicales) en el que teorizó que para lograr cambios, no basta con tener una solución técnica; hay que “frotar las heridas del descontento hasta que sangren”.
Su estrategia consiste en: Encontrar un problema latente.Polarizarlo y personificarlo en un “enemigo” claro para generar indignación masiva.Crear el conflicto de forma ruidosa para obligar a la contraparte a negociar, aplicando una solución que los organizadores ya tenían diseñada desde el principio…
¿Le suena conocido?
Tambiuén los politólogos analizan cómo ciertos líderes actúan como “empresarios del conflicto”: no solucionan los problemas de inmediato porque un problema resuelto ya no genera capital político ni moviliza votantes. Mantener el conflicto vivo, elevar las demandas de la gente y regular el termómetro de la crisis les permite consolidar su base electoral antes de ejecutar la jugada final…








