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ACOGIDA POR MOROS Y CRISTIANOS

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La humanidad ha sido pocas veces testigo del impacto a nivel mundial que ha causado la última Encíclica papal MAGNIFICA HUMANITAS, o “magnífica humanidad”, dada a conocer recientemente por el papa León IV, lo que no deja de ser tremendamente impactante y estimulante considerando la realidad cada vez más alejada del cristianismo tan propia de nuestro tiempo.
Es evidente en todo caso que no se trata de la única encíclica papal que haya tenido tanta repercusión en la sociedad que hemos conocido urbi e orbi a través de medios de comunicación masiva como nunca antes, aunque me temo que la mayoría nos hemos guiado por comentarios al respecto y que no deben ser muchos los que han leído el mensaje del texto a cabalidad, situación que por lo demás no es ninguna novedad.
Similar repercusión con mayor o menos énfasis, incluso hasta nuestros días, han tenido otras encíclicas papales, en especial Renun Novarum(1891) o “de las cosas nuevas”, del papa León XIII, en la que se habría inspirado el actual pontífice ante la expectativas de otras cosas nuevas como es el desarrollo acelerado de la tecnología y en especial de la llamada “inteligencia artificial” sobre la que no sabemos, como ha sucedido con muchas otras cosas inventadas por el hombre, si constituirá al final una bendición o una maldición para la humanidad.
Hasta ahora no sabemos a ciencia cierta en qué momento la IA dejará de ser un “tonto rápido” y se transformará en una creciente amenaza para la humanidad aunque por el momento no ha demostrado una capacidad confiable para razonar, lo que ha sido demostrado en muchas oportunidades en que ha sido puesta a prueba ante instancias evaluativas en que ha demostrado sin embargo su alta capacidad analítica relacionada especialmente con lo netamente estructural.
En cuanto a otras encíclicas papales que han tenido una gran repercusión social podemos mencionar “Populorum Progresio” (1967) o “El desarrollo de los pueblos” y “Humanae Vitae” (1968) o “Sobre la vida humana” que aborda en profundidad el significado del matrimonio y el control de la natalidad y sus consecuencias que hoy nos encontramos viviendo en carne propia y que se vislumbra como extremadamente difícil de revertir en un país con cada vez menos matrimonios y menos nacimientos y en el que nacen más perros que niños debido a cambios culturales que han conducido a una situación de alto riesgo-país que muchos comienzan ya a vislumbrar que, de no cambiar las cosas, llegaremos a un punto de no retorno y comenzará a disminuir nuestra población con todo lo que ello va a afectar a nuestros descendientes a futuro.
Hoy en que hemos al menos esbozado una mayor preocupación por las familias, que debería haber constituido siempre una política de Estado, no podemos olvidar al papa Juan Pablo II y la encíclica “Familiaris Consortio” (1981) o “La comunidad de la familia”, en que nos exhorta a a respetar y hacer vida la misión de las familias en nuestra sociedad, sean o no sean cristianas. Misión fundamental tan deteriorada en nuestros tiempos en que no hemos respetado la visión natural y hemos inventado tantos tipos de familia como caben en la voluntad de cada cual.
Pero no podemos dejar pasar que tanto estas Ençíclicas papales, como tantas otras que abordan muchos otros ámbitos de la vida humana y la vida en sociedad, insisten una y otra vez en humanizar la vida de las personas, exhortándonos a evitar consecuencias indeseables para la humanidad, lo que lamentablemente tantas veces no han sido escuchadas ni tomadas en cuenta para revertir tantos males que nos aquejan y que podrían haber sido evitados.
No hay que ser muy astuto para darse cuenta que en todas ellas destaca un permanente e incansable esfuerzo por contribuir a proteger sin descanso el irrestricto respeto por la DIGNIDAD HUMANA. Faro que ilumina cada una de sus palabras, las que dudosamente vamos encontrar con tan preclara insistencia en otras manifestaciones del Espíritu a las que tengamos acceso.
Esa DIGNIDAD tantas veces anhelada y pregonada como también tantas veces mal entendida, distorsionaba y pisoteada tanto en nuestro país como en el mundo. Donde vemos hoy una paz cada vez más lejana en medio de tanta discordia y luchas de poder que conducen a enfrentamientos verbales y físicos a través de guerras interminables en las que juegan un papel fundamental los avances de la tecnología incluida la inteligencia artificial, que conducen aparatos de guerra y exterminio en un incesante ir y venir en la montaña rusa de una vida que nos desconcierta ante los cada vez más probables eventos indeseados que nos afecten como país.

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