Un nuevo año. Lecciones que aprender

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Probablemente para muchas personas este año nuevo será distinto, no sólo porque ya pasamos lo grueso de la pandemia y nos volveremos a reencontrar con mayor soltura con nuestras familias y amigos, sino porque el próximo año va a llegar con algo de incertidumbre.
Los líderes de la política económica saben que gran parte de la tarea se hace construyendo un relato que permita que este gigantesco barco que es la economía chilena tome nuevamente el rumbo. Con sus palabras el ministro de Hacienda entrega señales de seguridad o de incerteza que se traducen en decisiones individuales de los agentes económicos: voy a gastar menos, voy a cuidar mis ahorros, voy a postergar la inversión, etc.
También hay políticas públicas que afectan todavía más a quienes trabajan día a día, como es el caso del IVA a profesionales que comenzará a regir este 2023.
Lo cierto es que ante estos escenarios de incertidumbre siempre hay quienes saben sacar provecho en las oportunidades que se presentan.
Entre esas “oportunidades” hay algunas no tan deseadas, como es el remate de bienes raíces por no pago de impuesto territorial, los cuales fueron postergados por la pandemia y más encima acumulados al alza que han tenido las tasaciones durante los últimos años. Eso ocurrirá próximamente, de la misma forma en que se remataron las concesiones mineras por no pago de patentes hace pocas semanas atrás.
Cada vez más los chilenos son conscientes del esfuerzo que significa pagar los impuestos. Por ello millones de chilenos no están dispuestos a tolerar que se haga un mal uso de ellos.
Probablemente en Chile hay mucha más cultura económica de la que se percibe a simple vista y es necesario que los políticos entiendan que no se puede seducir a los ciudadanos solo con promesas intangibles. Finalmente se debe entender que la estabilidad económica es casi un requisito para poder proyectar al Chile del futuro o comenzar, por ejemplo, a hablar de nueva constitución. Si no existe esa estabilidad, gran parte de la población no logrará nunca conectar con lo que se pretende proyectar.
Esperemos que el nuevo año sea más benevolente de lo que se proyecta y logremos avanzar mirando el futuro y aprendiendo de los cientos de errores del pasado.

Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo