
Preocupación se concentrará en el anegamiento de viviendas, inundaciones en puntos críticos, desprendimientos de roca en arterias relevantes, la activación de quebradas, desborde de ríos y aluviones degradados luego de 15 años de persistente sequía en la región de Coquimbo. Precipitaciones equivalen a tres años de lluvias normales.
Fue el tema que predominó esta semana. La fuerza del sistema frontal que ingresa a la región de Coquimbo y que se extenderá hasta el próximo domingo- refleja una dicotomía entre quienes anhelan las esperadas lluvias y aquellos que urge los estragos que pueda causar las precipitaciones en la zona.
La extensa escasez hídrica y el severo proceso de desertificación que sufre la región por más de 15 años tiene ansiosos a productores agrícolas y comunidades más apartadas por la llegada del agua, donde se promedian desde los 180 milímetros en las distintas comunas.
La evidencia más visible son los embalses. De acuerdo a la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, al 13 de julio pasado, los tranques acumulaban 138,5 millones de metros cúbicos (m3), esto es no solo un 10,5% de lo pueden almacenar en su totalidad (1.316 millones m3), sino también su registro más bajo en más de dos años, desde junio del 2024, cuando los embalses tenían 116 millones de m3.
Sin embargo, la preocupación también reina entre autoridades por las consecuencias por la eventual afectación a la población. Entre los posibles riesgos se encuentra el anegamiento de viviendas, inundaciones en puntos críticos, desprendimientos de roca en arterias relevantes, la activación de quebradas, desborde de ríos y aluviones.
Cabe recordar que las precipitaciones que se registren, según los distintos pronósticos, equivalen a tres años de lluvias normales.
El gobernador y meteorólogo, Cristóbal Juliá, alertó que el sistema frontal que comenzará es inédito. “No creo estar pecando de exagerado cuando digo que esto perfectamente se puede transformar en el evento del siglo. Y lo dijo la Dirección Meteorológica de Chile, cuando levanta la alarma meteorológica y declara la alerta amarilla por parte de Senapred, de que pueden caer hasta 180 milímetros en La Serena y Coquimbo, cuando en promedio caen 60 milímetros al año”, dijo.
“Tengo más de 15 años trabajando como meteorólogo acá en la región y esto no lo había visto antes, tampoco tengo registros”, agregó.
Juliá explicó que el principal peligro no está solo en las precipitaciones, sino en las condiciones del suelo, “pues tenemos una sequía tan grande que el suelo está muy degradado, muy erosionado y, por lo tanto, el agua escurre o agarra la tierra junto con el agua y se transforman en aluviones, en remoción en masa”. Las quebradas que llevan más de un año sin activarse -algunas incluso más tiempo- podrían despertar con fuerza, «por lo que es un escenario preocupante y por eso estamos todos trabajando de la manera más coordinada posible para —ojalá— no tener que lamentar nada”, agregó.
Inspecciones
Ante las precipitaciones pronosticadas para la Región de Coquimbo, el delegado Presidencial Regional, Víctor Pino, junto al alcalde de Vicuña, Mario Aros, inspeccionaron la Quebrada de Leiva para verificar las condiciones del cauce y las obras ejecutadas para reducir el riesgo de desbordes.
Durante el recorrido, las autoridades también revisaron la situación de otros sectores sensibles de la comuna, como Calingasta y la quebrada de Marquesa, donde se mantienen equipos municipales desplegados y coordinaciones para disponer de maquinaria en caso de emergencias.
“Vamos a coordinarnos con el Ministerio de Obras Públicas y la Dirección de Vialidad para disponer de maquinaria que permita responder rápidamente si se produce alguna afectación”, añadió.
Por su parte, el alcalde Mario Aros sostuvo que el municipio ha desarrollado un trabajo preventivo en las distintas quebradas de la comuna, incluyendo la limpieza de cauces y la habilitación de piscinas decantadoras.
“Hemos revisado cada una de las quebradas de nuestra extensa comuna y estamos trabajando con todos los equipos de emergencia. También estamos atentos a la quebrada de Marquesa, que transporta un importante flujo de agua, especialmente por la presencia de relaves mineros en el sector”, indicó.
El jefe comunal recordó que durante un sistema frontal anterior uno de los brazos de la quebrada se desvió hacia Marquesa, provocando inundaciones en el poblado y en la escuela del sector.
“Estamos preocupados y desplegados con todos nuestros equipos municipales, tratando de evitar las consecuencias que podría generar una gran cantidad de precipitaciones. Lo fundamental ha sido desarrollar un trabajo previo y consciente junto a los equipos municipales”, afirmó Aros.


