Quién escribe la historia

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Es necesario aprender de la historia. Sin lugar a dudas. Muchos de los problemas actuales en los más diferentes ámbitos se deben a una completa ignorancia de las experiencias sociales previas, sus contextos y consecuencias. Pero también es cierto que desde siempre el gran problema es quién escribe la historia.
Hay quienes sostienen que la historia “la escriben los ganadores”. Y durante los últimos meses se ha desarrollado un constante bombardeo de información, sumando elementos a la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado de 1973 en Chile, que nos busca presentar de vencedores y vencidos. En lo que pareciera una lucha por la preeminencia en una guerra intelectual por sellar la historia nacional con una mirada por sobre otra. Es una competencia sobre quién logra decir la última palabra y doblegar al contrincante político. Sin embargo, se comprueba que el nivel de división nacional generado en esa década es y ha sido tan profundo que el diálogo de sordos seguirá por bastante tiempo más.
Hoy resulta paradojal que el gobierno lidere una conmemoración con una fuerte carga ideológica y a la vez el proceso constituyente esté liderado por los republicanos, que en su gran mayoría defienden la intervención de los militares y lo que denominan el legado de Pinochet. Definitivamente desde el exterior debe ser muy difícil entender lo que sucede en nuestro país.
Aunque este 11 de septiembre se intente, es muy probable que no exista un reconocimiento de nada, ni de un lado ni de otro. Es evidente que será un diálogo de sordos, respecto al cual un gran porcentaje de ciudadanos se siente distante según lo que indican las encuestas.
Quizás de los antecedentes recientes más relevantes que matizan el análisis histórico, es la revelación de comunicaciones secretas del gobierno de Estados Unidos, en que se conoció la relevancia que tenía para ese país (en plena guerra fría) controlar la situación política chilena.
Es necesario aprender de la historia. Sin lugar a dudas. Pero en el caso de nuestro país debe existir un profundo respeto, reflexión, para no perdernos en el pasado, sino que proyectar lo que Chile debe ser hoy y en el futuro.

Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo