Según informes de la Comisión Chilena del Cobre, el recurso marino alcanzó los 8,11 metros cúbicos por segundo mientras la extracción continental cayó un 7% a nivel nacional.
La industria extractiva del cobre en Chile continúa reduciendo su dependencia del agua continental mediante el incremento de la infraestructura marina. Según el informe sectorial de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el consumo de agua de mar alcanzó los 8,11 metros cúbicos por segundo (m³/s), lo que representa un aumento de 4,6% en comparación con el período anterior y equivale al 36,8% del agua total utilizada por las faenas. En paralelo, la extracción de fuentes continentales registró una caída de 7%.
La tecnología de desalinización por ósmosis inversa explica el 70,4% del agua marina empleada en las operaciones, aportando 5,71 m³/s y concentrando cerca del 80% del crecimiento anual del insumo. Proyecciones técnicas de Cochilco indican que el agua de mar podría cubrir el 67,6% del consumo minero total hacia el año 2034, con tres cuartas partes provenientes de plantas desaladoras instaladas en el borde costero del norte del país.
En el marco del Water Congress 2026, el ejecutivo de la firma técnica X-Analytic by SGS, Nicolás Orellana, explicó que los sistemas de tratamiento e impulsión pasaron a constituir activos críticos para la concentración de mineral, advirtiendo que la demanda energética para bombear el recurso hacia la cordillera alcanzará 5,4 teravatios-hora (TWh) de electricidad en 2034. Ante la presión operativa, Orellana destacó que la aplicación de analítica predictiva en equipos de bombeo permite prevenir fallas térmicas y mecánicas, donde un incremento de 1% en la disponibilidad del sistema equivale a casi cuatro días adicionales de producción anual por faena.
