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La tecnología: imprescindible para evitar accidentes laborales

En Chile, la seguridad laboral sigue enfrentando un desafío persistente. De acuerdo con la SUSESO, cada año se registran cerca de 200 mil accidentes de trabajo y de trayecto, de los cuales alrededor de un 28% ocurre precisamente en los desplazamientos hacia o desde el lugar de trabajo. A esto se suma un dato aún más crítico: entre un 65% y un 70% de las fatalidades están asociadas a siniestros de tránsito, evidenciando la alta vulnerabilidad del factor humano en entornos operacionales complejos. ¿Cómo avanzar para revertir esta realidad? Más allá de la prevención tradicional, hoy se hace urgente adoptar una visión más integral de la seguridad, basada en una tríada que combine tres dimensiones clave: operacional, cultural y tecnológica.
Desde lo operacional, una adecuada gestión de turnos y planificación de tareas críticas sigue siendo la base de la seguridad. En paralelo, la dimensión cultural y el factor humano continúan siendo centrales, ya que la seguridad depende del criterio y la toma de decisiones de las personas. Sin una cultura preventiva sólida, cualquier herramienta pierde efectividad.
Pero es en la dimensión tecnológica donde hoy se juega un cambio de paradigma. La irrupción de sistemas basados en sensores, cámaras e inteligencia artificial permite algo antes impensado: anticipar riesgos en tiempo real. En nuestra experiencia, la incorporación progresiva de tecnología –como sistemas de monitoreo en ruta y detección de somnolencia– ha sido un factor clave para avanzar hacia operaciones más seguras.
Y la evidencia es clara: en sectores como transporte y minería, estas soluciones han logrado reducir entre un 20% y un 40% los incidentes asociados a distracción o somnolencia, e incluso hasta un 72% los eventos de fatiga en etapas tempranas de implementación. En el caso de Samex, nuestro trabajo sostenido en gestión, cultura y, crecientemente, tecnología, se ha traducido en una reducción sustantiva de nuestra tasa de siniestralidad. Hoy alcanza un 0,34%, bajando a la mitad respecto al período anterior, una cifra histórica para la compañía.
Sin embargo, este avance también ha abierto una discusión legítima sobre derechos y privacidad. La incorporación de estas herramientas exige reforzar estándares de transparencia y confianza: es fundamental que los trabajadores comprendan que su propósito es proteger la vida y la seguridad, no fiscalizar conductas individuales. Involucrar a los equipos, explicar con claridad qué se mide y cómo se utilizan los datos, es clave para evitar percepciones de control y construir legitimidad en su uso.
La discusión hoy no es si usar o no tecnología para prevenir accidentes, sino cómo implementarla correctamente: con foco en la prevención, transparencia y un propósito claro de proteger la vida. Porque lo cierto es que hoy existen herramientas para anticipar incidentes, y no incorporarlas implica asumir riesgos que ya son evitables. En industrias de alto riesgo, esa ya no es una opción.

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