Juan Pablo Tristain, CChC La Serena: “Hoy la sostenibilidad y medio ambiente toman un papel preponderante en los proyectos inmobiliarios”

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A pocos días de que se conozca el catastro inmobiliario 2022, entrevistamos al líder del comité inmobiliario del gremio más representativo del rubro en nuestra región.

¿Cuáles son los (tres) principales desafíos que presenta el rubro inmobiliario para este año en nuestra región?
En la actualidad nos encontramos en un escenario complejo y desmejorado respecto a años anteriores, con una economía mundial en crisis, que nos afecta directamente como país, donde los altos niveles de inflación, alzas progresivas en las tasas de interés y una menor actividad económica se suman a la incertidumbre politica y social que estamos viviendo hoy.
Este nuevo escenario nos plantea múltiples desafíos. Tal vez el más importante es poder hacer frente al enorme y creciente déficit habitacional, para lo cual se requiere un trabajo colaborativo entre el sector público y privado, acompañados por potentes políticas de estado y un fuerte apoyo de la Banca. Aquí, cobra relevancia la diversificación y actualización de la política habitacional para un adecuado calce entre los programas de vivienda y los hogares que requieren una. Para lograrlo es necesario potenciar los programas actuales y avanzar con los programas anunciados para pequeños condominios, microradicación, autoconstrucción, subsidio al arriendo, entre otros.
Otro de nuestros desafíos es lograr adaptarnos a los nuevos escenarios, a un público distinto y a una nueva realidad urbana, donde los conceptos como sostenibilidad y medio ambiente toman un papel preponderante en nuestros proyectos y en la forma de hacer las cosas. Por último, nos debemos imponer un desafío importante, que es comenzar a trabajar desde ya en la planificación y desarrollo de los nuevos Planes Reguladores regionales, con una visión de largo plazo e incorporando a diversos actores para crear la ciudad que queremos.

Complejo avanzar con instrumentos de planificación obsoletos…
La antigüedad promedio de los planes reguladores de nuestro país supera con largueza los 15 años, por lo que no responden a las actuales necesidades de sus habitantes y presentan deficiencias en cuanto a la disponibilidad de suelo, condiciones para el desarrollo de proyectos, equipamiento, vialidad, territorios operacionales de las empresas sanitarias, entre otros. Además, sus plazos de tramitación son tan largos, que al momento de su aprobación ya están obsoletos y no logran ser efectivos instrumentos que guíen el desarrollo de nuestras ciudades, por lo que debemos trabajar en agilizar su tramitación, pero al mismo tiempo con una mirada de futuro.

¿Cómo ha sido el trabajo conjunto con el Estado, por ejemplo, para la concreción de subsidios o en la búsqueda de nuevos terrenos para viviendas?
Estamos trabajando muy de la mano con el Ministerio de Vivienda, sus representantes a nivel regional, el Serviu y otros actores para poder enfrentar el déficit habitacional actual que presenta nuestra región. En mayo, tuvimos una primera reunión con el Ministro Montes, quién nos manifestó su precocupación al respecto y todo su apoyo para poder concretar el desafiante Plan Nacional. De esta y posteriores reuniones han salido numerosas ideas, compromisos e incluso leyes, que apuntan a generar nuevas soluciones habitacionales para ir en ayuda de quienes más lo necesitan. Por el lado del Ministerio además, se están evaluando alternativas como la construcción directa, la compra a privados y disponibilizar tierra del Estado para el desarrollo de proyectos de arriendo, potenciar la autoconstrucción, la habitabilidad rural (microcondominios), la industrialización y generar una serie de nuevos subsidios. La única forma de cumplir los desafiantes objetivos que tenemos es a través del trabajo mancomunado, conjunto y colaborativo entre los distintos actores, públicos y privados, tal como lo estamos haciendo hoy.

¿Cuáles se identifican como los principales focos o tendencias de desarrollo inmobiliario para nuestra región, en cuanto a sectores, segmento de precios o tipo de vivienda. O de otra forma, cómo ha sido el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios si hubiera que comparar entre el período prepandemia y el tiempo actual?
En cuanto a las tendencias de desarrollo inmobiliario en la región, estas se sitúan principalmente en las ciudades de La Serena y Coquimbo, sobre todo en el sector oriente de ambas comunas y el tipo de construcción con mayor presencia es en altura, es decir, departamentos. Si lo comparamos con el periodo prepandemia, evidentemente, en estos últimos años, se ha generado una disminución de proyectos inmobiliarios, producto de los efectos de la crisis sanitaria y económica, entre ellos, el aumento inédito de los precios de los materiales de construcción y de la escasez de estos mismos; la incertidumbre de los desarrolladores inmobiliarios ante la contingencia; alzas en las tasas hipotecarias; aumento del valor de la UF y las restricciones propias de la banca. Frente a estas y otras razones, las inmobiliarias han debido posponer sus proyectos, pero claramente no pueden dejar de construir, de manera que desde las competencias de nuestro gremio, hemos trabajado codo a codo por enfrentar de manera colaborativa y en conjunto con nuestras autoridades regionales y sectoriales, promoviendo a todas luces una pronta recuperación económica y una mayor generación de empleo. Cabe destacar que, pese a esta baja de proyectos inmobiliarios, producto de una situación extraordinaria, aún así nuestras principales ciudades siguen marcando tendencia en cuanto a zona de desarrollo inmobiliario y de preferencia para la compra de una primera y segunda vivienda, esto sin duda, se verá reflejado en mayor detalle en el Catastro Inmobiliario 2022, herramienta que elabora el Comité Inmobiliario y Vivienda de la CChC La Serena, junto a su unidad de Estudios, el que será entregado la próxima semana.

¿Cómo se adapta el mercado inmobiliario a temas tan sensibles como el financiamiento o la tasa de interés. Qué señales se pueden dar a los clientes?
El aumento del costo de la vida ha sido una preocupación constante en los últimos meses, siendo la industria inmobiliaria una de las más afectadas por esta situación. El aumento de las tasas de interés, la inflación y el menor acceso a créditos hipotecarios hacen que el sueño de la casa propia parezca cada vez más lejano. Pese a ello, aún existen muchas oportunidades para poder acceder a la compra de una vivienda, tanto para vivir o como inversión. Las inmobiliarias, conscientes de la situación que aqueja a sus clientes, están ofreciendo numerosas fórmulas para cautivar a sus potenciales compradores, haciendo un trabajo mucho más enfocado en asesorarlos y en buscar las mejores alternativas en cuanto a productos, pero también ayudándolos en su financiamiento y, pese a las a mayores restricciones que está poniendo la banca, las condiciones aún son favorables, con tasas que siguen siendo interesantes y plazos que no han bajado tanto como se anunció en algún minuto, con una oferta muy diversa a nivel local y con valores más atractivos que otras regiones del norte y centro de nuestro país.