
El alcalde Ali Manouchehri reflotó la propuesta de internacionalizar la conectividad regional para romper la dependencia de Santiago. Mientras el sector turismo lo ve como un salto estratégico, desde el Gobierno Regional advierten sobre la falta de personal técnico y la necesidad de priorizar mejoras en el actual aeródromo La Florida.
Por René Martínez Rojas
La idea de posicionar a la región como un polo turístico ha vuelto a poner en el centro del debate una demanda histórica: la conectividad aérea.
Y precisamente en el marco de la Comisión de Turismo de la Asociación de Municipios Rurales (actividad que se realizó la semana pasada), el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, lanzó la propuesta de concretar un aeropuerto internacional con operación 24/7, buscando terminar con el aislamiento que obliga a todos los pasajeros internacionales a conectar obligatoriamente vía Santiago. “Seríamos la puerta de entrada del turismo de Sudamérica y del mundo”, enfatizó el edil porteño.
Sin embargo, su planteamiento no solo reabre la discusión sobre la capacidad operativa, sino que también revive la histórica interrogante sobre el emplazamiento ideal para tal infraestructura: ¿Es viable potenciar La Florida o es momento de mirar hacia Tongoy?
Urgencias inmediatas
Desde el Consejo Regional, Francisco Corral valoró que se planteen metas de largo plazo, reconociendo que la conectividad es “clave para el desarrollo productivo y la calidad de vida”.
Al mismo tiempo, sostuvo que “es importante seguir avanzando en las urgencias y necesidades actuales del aeropuerto La Florida, fortaleciendo su operación, mejorando su infraestructura y abordando situaciones como las cancelaciones de vuelos, materias en las que se encuentran trabajando la DGAC y el Ministerio de Obras Públicas.
A su juicio, el gran desafío es avanzar en ambos planos, “que es mejorar lo que hoy tenemos y proyectar, con responsabilidad y visión, la infraestructura que la región necesita hacia el futuro”.
El escollo y la alternativa tecnológica
Para el gobernador Cristóbal Juliá, el debate no es nuevo y tiene barreras técnicas concretas. De hecho, comentó que el tema ha sido abordando en varias reuniones -el año pasado- con la DGAC “y el principal escollo que tiene este organismo es la capacidad técnica de funcionarios para poder llevar a cabo un terminal 24/7 y que tampoco responde a la demanda según los estudios que ellos tienen”.
Además, avisó que “no es un tema nuevo. Estamos viendo cómo evitar cancelaciones y atrasos. Se estudian tecnologías que van más allá del ILS (que no es aplicable para La Florida), pero un sistema ALS de tecnología menor permitiría mejorar el rango de aproximación en condiciones climáticas adversas”, explicó el gobernador, quien incluso ofreció colaboración financiera del GORE para ampliar los plazos operativos.
“Estuvimos reunidos con distintas asociaciones latinoamericanas y nacionales de líneas áreas precisamente conversando de cómo ampliamos los plazos, operativos e incluso como GORE estuvimos dispuestos a colaborar financieramente si fuese requerido…”.
De terminal a “Hub” turístico
Para Angélica Funes, directora regional de Sernatur, el potencial de La Florida es alto, “pero no depende solo de operar 24/7, sino que, la región puede transformar ese aumento de conectividad en estadías, gasto turístico y diversificación económica. Eso significa que el aeropuerto puede pasar de ser un terminal regional limitado a convertirse en un hub turístico (centro estratégico de conexión) y corporativo del norte chico”.
A su juicio, el gran salto no es solo cantidad de pasajeros, sino cambio en la estructura de demanda.
“Si opera 24/7, el crecimiento potencial puede venir de varias fuentes: El turismo nacional es la demanda más inmediata, especialmente desde Santiago, Concepción, Antofagasta, Temuco, Puerto Montt, entre otros. Los vuelos nocturnos y de primera hora permiten escapadas cortas como fines de semana, feriados largos”.
Funes recordó que esta no es solo una idea política, sino un “anhelo del gremio turístico de hace muchos años, y que hoy se ve como una oportunidad concreta y en estudio, gracias a los avances en tecnología que permitirían aterrizar a los aviones en condiciones más hostiles”.







