Desmpleo, incentivos y productividad

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Una buena noticia sin duda. El número de “ocupados” aumenta por segunda vez consecutiva y la tasa de desocupación disminuye 0,6 puntos en un año.
En total en la región de Coquimbo son 33.390 personas desocupadas y el número de personas ocupadas en 12 meses aumentó en 4.660 personas más.
Además, nuestra región está dejando de ser “el líder inverso” y ya no tenemos la cabecera del ranking en desocupación, ya que ahora son las regiones de Ñuble (10,2%), O’Higgins (9,5%) y Atacama (9,2%) las que consignaron esos primeros lugares. Coquimbo (8,2%) ocupó el décimo lugar. En tanto, las menores tasas fueron registradas por las regiones de Los Lagos (4,8%) y Aysén (5,2%).
Sin embargo, a nivel nacional el empleo informal es el que en un porcentaje no menor está sustentando estas cifras. De hecho, aumentó en 3,3% lo que aleja la meta de incrementar el trabajo formal.
Y ahí viene la pregunta de fondo. Por qué razón las personas están tomando la decisión de avanzar con un trabajo informal, o por qué razón las empresas no están aumentando su capacidad de contratación de manera más profunda.
Una de las razones simples es el aumento de costos de la contratación en el país. Si bien es cierto que desde el punto de vista empresarial pareciera que nunca será el tiempo oportuno para reducir la jornada o aumentar el sueldo mínimo, en lo concreto, en nuestro país ambas medidas (reducción de la jornada laboral de 44 horas y aumento del sueldo mínimo) llegaron casi en el mismo tiempo, justo cuando la economía debía estar comenzando a repuntar.
Ahora, en el mes de julio, comienza a regir el sueldo de $500.000 el cual será recibido en nuestra región por al menos 90 mil personas, que sin duda lo recibirán con alegría y satisfacción.
Pero antes de celebrar, pensemos también que si no se controla la inflación y si no se avanza en los incentivos a la producción, será difícil que estas medidas permitan que la economía repunte adecuadamente.
La mejor forma de aumentar el sueldo mínimo es alcanzar el pleno empleo. Es allí cuando las empresas deben aumentar sueldos y prestaciones. Pero no debería ser el Estado el gran generador de empleos. Cuidado con aquello.

Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo