
El aniversario de la certificación de sostenibilidad otorgada a la industria local por Marine Stewardship Council refleja una década de transformación operativa para acceder a las plazas de mayor exigencia ambiental.
Hace una década, la pesca industrial de la Región de Coquimbo marcó un precedente nacional al obtener la certificación del Marine Stewardship Council (MSC). El hito, impulsado en su momento por Sonapesca y la Asociación de Industriales y Armadores Pesqueros (AIP), simboliza la reestructuración de un sector que debió adaptar sus prácticas extractivas para superar cuestionamientos ambientales y mantenerse competitivo en el comercio internacional.
Cristian Vallejos, director del programa MSC para América Latina, califica la acreditación como el sello de sostenibilidad pesquera más riguroso a nivel mundial. Según el ejecutivo, esta validación externa facilita el acceso a mercados donde la trazabilidad ambiental es un requisito excluyente para los consumidores.
La búsqueda de este estándar respondió a un diagnóstico crítico de la propia industria. Osciel Velásquez, presidente de la AIP, explica que ante los cuestionamientos públicos hacia la pesca de arrastre, el sector requirió someterse a auditorías independientes. Este proceso de evaluación contempla entrevistas directas de peritos externos con organismos fiscalizadores como Sernapesca, el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), tripulantes y capitanes, omitiendo la intermediación gerencial.
En el plano económico, la certificación MSC se transformó en el pasaporte comercial para posicionar la oferta pesquera de Coquimbo en las principales ferias internacionales de Boston, Barcelona y Shanghái. Velásquez compara este nivel de exigencia con competir en la “Champions League”, señalando que los compradores globales priorizan productos con acreditación sustentable comprobada. A diez años de su implementación, el modelo demuestra que la conservación de recursos y la rentabilidad son variables complementarias para el desarrollo regional.







