
La seremi Jovanka Rendic sostiene que la región no puede seguir dependiendo indefinidamente del relleno sanitario que recibe gran parte de los residuos de la conurbación. Aunque asegura que el proyecto para una solución definitiva sigue avanzando, reconoce que encontrar terrenos continúa siendo uno de los principales desafíos.
Por Joaquín López Barraza
El futuro del manejo de residuos en la conurbación La Serena-Coquimbo sigue ligado a una pregunta que autoridades y municipios intentan resolver desde hace años: qué ocurrirá cuando El Panul deje de ser una solución suficiente para recibir la basura de gran parte de la región.
Mientras la vida útil del relleno sanitario continúa acortándose y crece la presión por encontrar alternativas, la seremi de Medio Ambiente, Jovanka Rendic, afirmó que el Centro Integral de Manejo de Residuos impulsado por distintas instituciones públicas sigue avanzando y podría concretarse antes del término de la década.
“Nosotros, y de acuerdo a la presentación que se hizo hace poco por parte del GORE, estamos viendo que esto se gestione antes del 2030”, señaló la autoridad.
Un proyecto que sigue avanzando
Rendic explicó que la iniciativa comenzó a desarrollarse en 2016 y que actualmente enfrenta observaciones principalmente técnicas, relacionadas con terrenos y aspectos operativos, más que con falta de información o planificación.
“Los catastros, las caracterizaciones y las priorizaciones ya están contenidas en ese informe. Lo que falta son estas cosas puntuales”, indicó.
A su juicio, uno de los principales desafíos continúa siendo la búsqueda de espacios adecuados para desarrollar la infraestructura necesaria.
“Entiéndase que no es fácil, porque nadie quiere tener la basura de sus vecinos”, reconoció.
La seremi precisó que la solución no depende únicamente de un organismo, sino que involucra a municipios, Gobierno Regional, Subdere y distintos servicios públicos.
Más que buscar otro vertedero
La autoridad sostuvo que el desafío regional no pasa únicamente por encontrar un nuevo lugar para la disposición final de residuos, sino también por reducir el volumen de basura que llega a esos recintos.
Según explicó, los residuos orgánicos representan cerca del 58% de los desechos domiciliarios de la zona, por lo que una gestión más eficiente permitiría disminuir considerablemente la presión sobre la infraestructura existente.
“Si nos dedicáramos solamente a eso, ya tendríamos la mitad del vertedero descongestionado”, afirmó.
En ese contexto, destacó el desarrollo de iniciativas de economía circular, compostaje y valorización de residuos que actualmente impulsan empresas, organizaciones y universidades de la región.
El factor ciudadano
Consultada por la posibilidad de que una futura alternativa enfrente oposición vecinal o procesos de judicialización, Rendic sostuvo que la participación temprana de las comunidades será clave para evitar conflictos posteriores.
“Siempre va a estar ese escenario y qué bueno que esté, porque así uno va conociendo también su territorio”, señaló.
La autoridad agregó que incorporar a la ciudadanía desde las primeras etapas permitiría fortalecer el proyecto y recoger observaciones antes de que las decisiones estén tomadas.
“Me preocuparía mucho que no fueran considerados desde un comienzo y que no pudiéramos dar una respuesta pronta a la ciudadanía”, concluyó.










