Inicio Opinión EL CEREBRO DE LOS NIÑOS NO ESPERA

EL CEREBRO DE LOS NIÑOS NO ESPERA

9
0

(Adaptado de revista El Estetoscopio, Julio-Agosto 2025)
El cerebro de los niños no espera y la infancia no se repite. Tenemos que evitar que en su futuro la adolescencia se transforme en una “ASNOLESCENCIA”, como describía con ironía irrespetuosa esta etapa de la vida un colega especialista en salud mental, en referencia al impacto progresivo en el desarrollo del cerebro infantil al estar expuestos en exceso a las pantallas desde su primera infancia que tanto impacto y revuelo ha causado entre nosotros y en todo el mundo.
Es que sin lugar a dudas existen fundadas razones para preocuparse y estar alertas al respecto. Con el correr de los años se ha ido poco a poco tomando conciencia en relación a como repercute el exceso de exposición a estas nuevas tecnologías no solamente en lo que respecta a los niños sino sobre el cerebro de todo aquel que abuse de su exposición. Sobre todo en referencia a los más vulnerables, que son justamente la población infantil cuyo cerebro se encuentra en pleno desarrollo y que se va moldeando poco a poco a lo largo de sus primeros años hasta su desarrollo definitivo, lo que requiere de un cuidado adecuado que involucra no exponerlo a agentes externos que pueden distorsionar su sano desarrollo.
Sobre todo en aquellas etapas iniciales, en que se va configurando la arquitectura cerebral en que se van construyendo redes entre millones de células cerebrales que se comunican entre sí hasta transformarse en la fuente de funciones vitales que requieren ser enfocadas en este sentido y no al servicio de funciones externas cuyos estímulos impactan su desarrollo. Sobre todo en relación a la adquisición de hábitos que a la larga se transforman en adictivos que es lo que ocurre con tan alta frecuencia ante la exposición excesiva a pantallas relacionadas con las nuevas tecnologías que nos desconectan del mundo exterior en que nos desenvolvemos en la realidad.
Es que debido a la excesiva exposición a pantallas se van configurando en el cerebro equivalentes a los conocidos “algoritmos” que se van fijando poco en su memoria hasta transformarse con el tiempo en necesidades inducidas, que si no se satisfacen se traducen en un estado de estrés o alerta permanente que no tarda en traducirse en enfermedades mentales muy difíciles de contrarrestar como sucede en todas las adiciones, entre ellas el alcoholismo y la drogadicción, con la diferencia que este caso no existen psicofármacos efectivos para contrarrestarlas, excepto para atenuar en los posible sus nocivas consecuencias.
Todo ello ha conducido a acuñar el término “iDesorders” que define trastornos que pueden referirse a una amplia gama de condiciones médicas que incluyen trastornos mentales que afectan el pensamiento, los sentimientos, el estado de ánimo y el comportamiento de una persona. Trastornos psicológicos desencadenados por el estrés, insomnio y la necesidad compulsiva de probar toda nueva tecnología, producto de cambios en la capacidad del cerebro para procesar la avalancha de información y de relacionarse con el mundo debido al prolongado uso diario de los medios de información y la tecnología que repercute no solamente sobre la salud mental infantil sino también relacionado con trastornos posturales, oculares, aumento excesivo de peso, dolor de cabeza tensional, como también con una mayor incidencia de cataratas, síndrome del túnel carpiano y muchas otras patologías propias de malos hábitos.
Debido a ello la Red Europea de Expertos para el Uso Problemático de internet (REEUPI) establece una clasificación de cada una de las potenciales usos problemáticos con el objeto de establecer una terminología objetiva que permitan estudios comparables para reunir evidencia científica al respecto relacionada con el actuar de niños, adolescentes y adultos, con especial enfoque en el mundo infantil bajo la premisa: “el cerebro de los niños no espera”.
Entre ellos: trastorno por videojuegos, búsqueda excesiva y repetida en internet de información relacionada con enfermedades (denominada como CIBERCONDRÏA); uso problemático de redes sociales como acoso a través de internet: publicación repetida de mensajes amenazantes o despectivos dirigidos a personas o instituciones, como también acaparamiento digital: acumulación excesiva de material digital como fotos, archivos, etc.; a lo que habría que agregar apuestas y compras impulsivas en línea, como también trastornos compulsivos del comportamiento sexual online: visualización y compra de pornografía que interfieren en la calidad de vida para un adecuado desarrollo emocional, moral y ético, en especial en niños y adolescentes

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí