Se realizan acabados estudios para saber qué tipo de obra realizar. Hay ingenieros que preparan informes, arquitectos, estudios, planos, calicatas, sondajes. Una vez que se sabe muy bien qué es lo que necesita, se llama a una licitación pública mediante sistema de concesión. Se desarrolla un proceso complejo, de altísimo nivel con miles de millones de por medio. En total UF 12.155.000 (doce millones de unidades de fomento), equivalente a aproximadamente US$509 millones. Finalmente se adjudicó la concesión y todos aplauden. Misión cumplida. Se concesionó el tramo interurbano desde el norte de Los Vilos (km 229,1) hasta el sur de Coquimbo (km 457,75), más el tramo urbano de 16 km entre La Serena y Coquimbo a la empresa SACYR.
En el camino no faltaron los periodistas que hicieron preguntas incómodas, que visualizaron posibles problemas: napas subterráneas, zona de inundación, expropiaciones, restos arqueológicos. Se siguió avanzando.
Y finalmente algo pasó en el camino. Resulta que una parte importante de la obra comprometida en la concesión de la zona urbana parecía ser muy compleja de ejecutar y adivine usted por qué razón: napas subterráneas, restos arqueológicos, expropiaciones y… costos. Es decir que ni el que pidió la obra ni el que se compromete a ejecutarla fueron capaces de visualizar algo que a todas luces era evidente.
Tenga en cuenta que la propia Ley de Concesiones establece un primer requisito para que un cambio en las obras concesionadas hubiera sido posible: “Art 20 bis N°1: Que los hechos y circunstancias que dan lugar a la necesidad de rediseño o complementación se produzcan con posterioridad a la adjudicación de la concesión y no hayan podido ser previstos al tiempo de su adjudicación”.
No obstante, se opta por un “plan B” que fue no realizar parte importante de las obras comprometidas y a cambio realizar una obra alternativa que implique más beneficios y que pueda ejecutar la misma empresa. Su nombre: CIRCUNVALACIÓN. Suena bien. Es un proyecto atractivo que -entre otros aspectos- dará muchísima plusvalía a terrenos de propiedad de empresas inmobiliarias que podrán desarrollar proyectos de alto valor. Amplio respaldo. En enero de 2023 se publicó un decreto del Presidentre Boric que avaló el cambio sugerido.
Pero -nuevamente- en ese plan B era totalmente visible y evidente que los costos eran elevadísimos. Reiteramos que el problema no era la circunvalación en sí misma como obra, la cual parece necesaria. El tema era la forma en que se pretendía ejecutar, ya que a todas luces no era posible que la misma empresa SACYR, dentro del mismo contrato ejecutara una obra de tal magnitud sin tener que realizar modificaciones sustanciales de varios cientos de millones de dólares.
Y en el último informe del panel técnico entregado el viernes pasado hay cifras elocuentes. Tan solo construir el túnel bajo el cerro Grande se calcula en UF 3,1 millones, a lo que hay que sumar el costo de operación y mantenimiento durante 21 años que es de UF 3,8 millones más. En total solo el túnel implicaba UF 7 millones. Más de la mitad del costo de toda la concesión de la ruta 5 (UF 12 millones).
El informe técnico literalmente dice lo siguiente: “El nuevo presupuesto de la concesión ampliada, de acuerdo con la información recibida, alcanzaría un monto de UF 26.962.357, lo cual, en comparación con el presupuesto oficial de la Concesión original, que es igual a UF 12.155.000, implica un incremento de la inversión equivalente a 2,2 veces el presupuesto de la inversión original”. Y peor aun, si a ese valor de construcción le sumamos la conservación y mantenimiento llegamos a la astronómica cifra total de UF 32.594.195 (32,5 millones de unidades de fomento).
¿Y ahora? el seremi del MOP ya no existe y corresponde probablemente avanzar con una licitación nueva, aparte, diferente, para construir la circunvalación. Ante estos hechos y datos y en las postrimerías del actual gobierno corresponde recibir explicaciones para todo lo sucedido. Es justo y necesario, aunque sin duda todo volverá a ser revisado y cuestionado por el nuevo gobierno que entra en marzo.
¿Mientras tanto? Corresponde que apoyemos el avance de la la obra que sin duda parece necesaria. Sin embargo, la experiencia indica que solo seguiremos de espectadores silenciosos de la ineficiencia del sistema público para dar soluciones reales a un problema de conectividad que vemos desde hace más de 20 años en La Serena y Coquimbo. Ojalá no sólo tengamos que seguir soñando tal como ha sucedido con el tercer puente de Las Compañías, el Teatro Regional, el nuevo edificio municipal de La Serena, la doble vía hacia Vicuña, el nuevo relleno sanitario regional, el aeropuerto de Tongoy o el Túnel de Agua Negra.
Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo






