
El proyecto internacional reunirá siete espejos de 8,4 metros para operar como un lente unificado de 25,4 metros, impulsando la ciencia espacial, la protección de los cielos y el astroturismo en el norte de Chile.
A más de 2.500 metros de altitud, en el Observatorio Las Campanas, autoridades de Ciencia, Medio Ambiente, Cancillería y Turismo constataron los avances del Telescopio Magallanes Gigante (GMT). La delegación contó con Magdalena Calcagni, jefa de Tecnologías Emergentes de MinCiencia; Katherine Pino y David Olivares, seremis de Ciencia y Medio Ambiente de Atacama; Jovanka Rendic, seremi de Medio Ambiente de Coquimbo; Andrea Droppelmann, de Cancillería, y Jorge Robledo, director (s) de Sernatur Coquimbo.
Ubicado en el límite entre Atacama y Coquimbo, el GMT integra la nueva generación de telescopios extremadamente grandes. Su diseño reúne siete espejos de 8,4 metros cada uno, que operarán como una superficie óptica unificada de 25,4 metros de diámetro. Esta tecnología permitirá estudiar la atmósfera de exoplanetas en busca de habitabilidad, analizar la evolución de galaxias y escudriñar la naturaleza de la materia y energía oscura.
Respecto al impacto regional, Jovanka Rendic enfatizó que el proyecto “es una oportunidad para fortalecer la ciencia y reafirmar nuestro compromiso con la protección de la calidad de nuestros cielos”. A su vez, Jorge Robledo sostuvo que la presencia de estos complejos astronómicos valida al norte del país como un destino de excelencia para el turismo espacial.
El director del observatorio, Guillermo Blanc, remarcó la urgencia de preservar la oscuridad nocturna. En tanto, Oscar Contreras-Villarroel, representante en Chile del GMT, afirmó: “Chile tiene condiciones excepcionales y nuestro desafío es que ese liderazgo también genere oportunidades para los territorios que hacen posible esta ciencia”.
Impulsado por un consorcio de 16 instituciones de siete países, el GMT prevé iniciar operaciones en la década de 2030 con una proyección superior a 50 años. Además de sus sedes centrales, el proyecto contempla un Centro de Operaciones y Visitantes en La Serena, afianzando el vínculo entre la investigación de frontera y el desarrollo territorial.














