
Plan de gobierno contempla como uno de sus focos el control de cárceles y de la cadena penal, con módulos de máxima seguridad, control de perímetro y bloqueo de señales.
El Seremi de Gobierno, Darwin Cortés, destacó el Plan Operativo de Seguridad Pública impulsado por el Gobierno fija una hoja de ruta con 65 tareas, entre 39 acciones operativas y 26 proyectos de ley, organizadas en tres ejes: prevención, recuperación del control territorial y fortalecimiento institucional. A eso se suman siete focos de gestión orientados a calles, barrios, rutas, puertos, fronteras, crimen organizado, mercados ilícitos y sistema penitenciario.
Darwin Cortés recalcó que una de las claves del plan es que no separa los problemas como si fueran compartimentos aislados. “Este es un Gobierno de emergencia y eso significa hacerse cargo. En seguridad tenemos un compromiso irrestricto con la ciudadanía, y ese compromiso hoy se expresa en una estrategia que busca recuperar el control donde el Estado lo fue perdiendo. Aquí no hay espacio para respuestas a medias. Hay una hoja de ruta seria, con conducción única, tareas concretas y una convicción muy clara: la seguridad se ejerce”, afirmó.
En esa línea, el vocero regional vinculó directamente el plan con el endurecimiento del régimen de seguridad en el complejo penitenciario de Huachalalume. A su juicio, durante demasiado tiempo se miró el sistema penitenciario como una estación final del proceso, cuando en muchos casos siguió siendo parte del circuito delictual. Por eso, explicó, medidas como la que comenzó a operar en La Serena son coherentes con una política que busca cortar cadenas de mando, impedir coordinaciones criminales desde el interior de los recintos y restablecer autoridad donde esta se debilitó.
El plan, de hecho, contempla como uno de sus focos el control de cárceles y de la cadena penal, con módulos de máxima seguridad, control de perímetro y bloqueo de señales, bajo una premisa simple: la autoridad del Estado no puede detenerse en la puerta de un penal.
“Si queremos enfrentar de verdad al crimen organizado, no basta con detener a sus integrantes. También hay que impedir que las cárceles sigan funcionando como espacios desde donde se coordina, se amenaza o se mantiene poder criminal. Ahí está la importancia de decisiones como la de Huachalalume: son parte de una política más amplia para ordenar la casa, cerrar flancos y devolverle tranquilidad a las familias”, señaló Darwin Cortés.










