
Con funciones especialmente dirigidas a estudiantes y una propuesta escénica que mezcla magia, poesía y la identidad del desierto de Atacama, el ilusionista chileno Luis Albornoz dará inicio en Coquimbo a la circulación nacional de “Un Mago en el Desierto”, montaje que destaca por ser el único proyecto de ilusionismo seleccionado este año en la línea de Circulación Nacional de Artes Escénicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
El artista atacameño, que ha presentado su trabajo en el prestigioso Magic Castle de Hollywood y en diversos escenarios internacionales, realizará las primeras cuatro funciones de la gira los días 16 y 17 de junio en el Espacio Circo La Cuarta Estación, marcando el punto de partida de un recorrido que busca acercar el ilusionismo contemporáneo a nuevos públicos y visibilizar una disciplina que aún busca ampliar su espacio dentro de las artes escénicas chilenas.
La iniciativa fue financiada a través de los Fondos de Cultura 2026 y constituye un importante reconocimiento para una propuesta artística desarrollada desde la Región de Atacama, donde Albornoz ha construido una línea creativa propia en la que la magia dialoga con la memoria, el paisaje y la identidad territorial.
Una experiencia escénica nacida desde el desierto
Más que un espectáculo de magia tradicional, “Un Mago en el Desierto” propone una experiencia íntima y poética en la que el asombro se convierte en una herramienta para reflexionar sobre el territorio y la condición humana. A través de microrrelatos, sombras, objetos e ilusionismo de cerca con participación del público, la obra invita a preguntarse dónde comienza realmente la magia.
El montaje cuenta además con asesoría de guion de la destacada poeta Malú Urriola, aportando una dimensión literaria que transforma la soledad, la resiliencia, la belleza y el misterio del desierto en materia escénica.
Arte y educación a través del asombro
Las funciones inaugurales en Coquimbo estarán orientadas especialmente a comunidades educativas, fortaleciendo una dimensión fundamental del proyecto: el encuentro entre arte, percepción y aprendizaje.
“Para nosotros es muy significativo comenzar esta circulación con estudiantes. La magia tiene una capacidad muy directa de activar la curiosidad, pero también puede abrir preguntas sobre el territorio, la memoria y la forma en que miramos la realidad”, explica Albornoz.
La propuesta privilegia la cercanía entre artista y espectadores, recuperando la esencia original de la magia de cerca. Sin recurrir a pantallas, cámaras ni artificios tecnológicos, cada función construye un espacio de intimidad donde la experiencia ocurre a pocos centímetros de los ojos del público, convirtiendo cada presentación en un momento único e irrepetible.










