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LAS COMPLEJIDADES DE LA EDUCACIÓN

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Si existe una realidad evidente es que en el contexto de la educación en nuestro país nos encontramos bastante perdidos. Palos de ciego van y palos de ciego vienen desde hace décadas sin que le demos con el cascabel al gato. Lo que tiene nada de extraño si consideramos la enorme cantidad de aristas y factores que han influido a lo largo del tiempo en las decisiones tomadas. En este sentido creo que nuestro gran pecado ha sido no seguir una sola línea, considerando que cualquier cambio en educación demora años en atisbarse sus efectos.
Nos hemos olvidado que se trata de un proceso que se desarrolla en el largo plazo y no en el aquí y el ahora. Es justamente por ello que tenemos que tener mucho cuidado en realizar cualquiera modificación y hacernos responsables de los resultados, evaluándolos periódicamente sin dejarse influir por factores externos. En especial los relacionados con el ámbito de la política contingente que tanto daño ha causado a las decisiones educacionales en nuestro país.
Nadie entiende por ejemplo por qué se ha centrado el interés y el mayor gasto en financiar en forma especial la educación universitaria dejando poco menos que a la deriva la educación parvularia, al igual que la aducación básica y la media, que funcionan prácticamente en forma automática y tan deficiente que hasta los rectores de los establecimientos de educación superior reclaman sobre la formación de los alumnos egresados que ingresan a sus aulas, en su mayoría insuficientemente preparados para abordar las exigencias educacionales propias de su nivel.
Y no se trata solamente de una percepción particular sino también muy fácil de apreciar por quienes no nos dedicamos a la educación, pero que se ven enfrentados a intentar ayudar a aquellos alumnos que tienen dificultades para adaptarse a la exigencia desde de los primeros años de su ingreso al sistema escolar. Es así como nos encontramos con alumnos que se encuentras en los últimos años de su educación general básica, e incluso en plena educación media, que no manejan en forma expedita las reglas de multiplicar y dividir y que su nivel de comprensión lectora es claramente deficiente, la mayoría de los casos por falta del hábito de la lectura como por un vocabulario restringido en su forma de comunicarse.
Entre lo más preocupante es que se ha pesquisado que incluso aquellos alumnos que ingresan a la educación superior con excelentes notas no rinden a este nivel lo que se esperaba de ellos. ¿Cuál es la causa?. ..Algo que quienes no nos dedicamos a la educación hemos podido también percibir desde hace largo tiempo: que las notas no reflejan en forma fiel la capacidad de los alumnos debido a que son “infladas” por razones que no me acierto a explicar. Sorprende así verificar que niños que han presentado severas dificultades de aprendizaje sean promovidos de curso con una nota final promedio que no corresponde a su verdadero rendimiento escolar.
Se trata de una situación que se arrastra desde hace muchos años y que recién en la actualidad se le está dando verdadera importancia y paradojalmente de boca de las autoridades de la educación superior, que se han atrevido a mencionarlo públicamente, debido a que se ven impelidos a dedicar grandes esfuerzos durante los primeros años para poner a estos alumnos al día en conocimientos que debieron haber adquirido durante su educación básica y media.
Por otro lado, siempre hemos mirado la educación desde el punto de los recursos, de su estructura, de los sueldos de los docentes, de los conflictos y las huelgas en establecimientos educacionales con pérdida de clases y raramente nos hemos preocupado de visualizarla desde los alumnos que acuden al colegio con pesadas mochilas que contienen sus libros y cuadernos.
Olvidando que portan otra mochila que es invisible y que llevan en su interior y que es mucho más importante que la mochila material. Allí caben muchas cosas entre sueños, necesidades, insatisfacciones, inseguridades, carencias, soledad, miedos, angustias, frustraciones, etc. que inundan su vida interior. Que si no son bien encauzadas explotan en el momento menos pensado y que la única manera de evitarlo y contrarrestarlo es mediante una fuerte formación en valores que faciliten una sana convivencia con los demás y con ellos mismos.
Sabido es que afirmamos repetidamente que un colegio no sólo debe transmitir contenidos a aprender sino sobre todo preparar a sus alumnos para la vida como una misión ineludible y que lamentablemente queda en el camino como una muy buena intención atrapada en el ámbito de la retórica y no se concreta en la forma más adecuada posible, tal como debería ser.

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