Inicio Editorial La ilusión del cobre récord y el despertar argentino

La ilusión del cobre récord y el despertar argentino

4

Chile atraviesa una peligrosa paradoja económica. Mientras la Bolsa de Metales de Londres registra máximos históricos que rozan los US$ 6,39 la libra, y el promedio de 2026 se empina sobre los US$ 5,86, una neblina de autocomplacencia amenaza con cegar al principal productor de cobre del mundo. Cada centavo adicional engrosa las arcas fiscales mediante una recaudación impositiva que retiene cerca de la mitad de las ganancias (46,5%) de las grandes mineras, lo que puede constituir un excedentes temporal, pero cuyos cimientos se están agrietando debido a la reducción de nuestra competitividad.
Como bien ha advertido el académico de la Universidad Católica, Gustavo Lagos, los precios récord traen consigo amenazas silenciosas. La primera es la sustitución tecnológica. El cobre corre el riesgo de ser víctima de su propio éxito; si el valor se dispara hacia los US$ 7 la libra, industrias clave acelerarán el viraje hacia el aluminio para la transmisión eléctrica y la disipación de calor. La segunda amenaza es interna: la bonanza suele relajar la disciplina financiera de las compañías, postergando la productividad y la contención de costos en pos de maximizar el volumen inmediato.
Se trata de una complacencia peligrosa en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas que encarecen insumos críticos como el combustible y que restringen el acceso al ácido sulfúrico, golpeando las operaciones de lixiviación. Cuando el ciclo se invierta, la resaca será dura para las empresas y los sindicatos.
El problema de fondo no es el mercado actual, sino el mañana. Mientras Chile mantiene congelada su cartera de nuevos yacimientos debido a una burocracia asfixiante y una permisología que ralentiza cualquier inversión Greenfield por años, al otro lado de la cordillera el panorama cambia con agresividad. Argentina ha dejado de ser una promesa difusa para convertirse en un competidor feroz. El avance de sus proyectos cupríferos y de litio, impulsado por marcos normativos atractivos y una urgencia de capitales, contrasta con el aletargamiento local. Santiago debate cómo administrar la riqueza presente; Buenos Aires diseña cómo capturar la del futuro.
La minería chilena necesita despertar de la ilusión de las rentas extraordinarias. No podemos seguir dependiendo de la ley de yacimientos envejecidos ni de factores geopolíticos externos que hoy nos favorecen en precio, pero nos castigan en. Si el país no agiliza la aprobación de nuevos proyectos y recupera la audacia inversora, el liderazgo mundial del cobre cambiará de manos. El metal rojo nos está dando una ventana de oportunidad de oro, pero las ventanas, por definición, siempre terminan cerrándose.

Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí