En la antesala del Día Internacional de la Mujer, la conversación pública suele centrarse en las brechas que aún persisten. Pero esta fecha también invita a reconocer el aporte decisivo que las mujeres realizan al trabajo, a las organizaciones y al desarrollo económico del país.
Durante décadas, muchos sectores productivos —especialmente los técnicos e industriales— han tenido una presencia femenina limitada. No por falta de talento, sino por barreras culturales, escasez de referentes visibles y entornos laborales que históricamente no fueron pensados desde la diversidad. Hoy ese escenario comienza a cambiar, y la evidencia muestra que cuando más mujeres se integran a estos espacios, las organizaciones se fortalecen: se amplían las perspectivas, se enriquecen los equipos y se generan soluciones más innovadoras frente a los desafíos de la economía actual.
Chile aún enfrenta importantes desafíos en esta materia. La participación laboral femenina se sitúa en torno al 52%, muy por debajo del 71% registrado por los hombres, lo que evidencia que todavía existen barreras para que más mujeres se incorporen plenamente al mundo del trabajo.
La brecha también se observa en los niveles de liderazgo. En el sector privado, las mujeres representan cerca del 23% de los cargos gerenciales y apenas 15,9% de los directorios de empresas, cifras que reflejan que el talento femenino todavía no se expresa plenamente en los espacios de toma de decisiones.
Pero avanzar en igualdad no depende solo de abrir oportunidades. También implica fortalecer la confianza y el liderazgo de las propias mujeres. Muchas profesionales han crecido en entornos donde aún persisten dudas sobre sus capacidades o donde sus logros se atribuyen a la suerte. Sin embargo, su presencia en el mundo laboral responde a mérito, preparación y esfuerzo, exactamente igual que la de sus pares hombres.
Por eso, junto con promover más espacios de participación, también es fundamental visibilizar trayectorias, compartir experiencias y abrir puertas a nuevas generaciones. Cuando una mujer avanza y se atreve a ocupar su lugar, no solo transforma su propia historia: también amplía el camino para muchas más.
Víctor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo






