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Del gremio tradicional al gremio plataforma: competitividad con impacto en las personas

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Este año ASOINCO cumple 20 años. Dos décadas representando a la industria regional. Pero más que celebrar el tiempo, lo relevante es reconocer el cambio. En un poco más de 2 años pasamos de 38 a 125 empresas socias. Ese crecimiento no es casualidad ni responde a una campaña puntual. Es consecuencia de una transformación en la forma de entender el gremialismo.
Durante años, muchos gremios en Chile operaron bajo una lógica tradicional: representación, reuniones periódicas y defensa sectorial. Ese modelo cumplió su función en su momento. Sin embargo, el entorno cambió. Hoy las empresas compiten en mercados más exigentes, enfrentan desafíos regulatorios complejos, presión por productividad, transformación digital y una ciudadanía que exige mayor coherencia entre discurso y acción. En ese contexto, un gremio que solo representa, resulta insuficiente.
El gremialismo moderno debe ser una plataforma de desarrollo.
La evidencia internacional, a través de estudios vinculados a cámaras de comercio y asociaciones empresariales, muestra que la pertenencia y el trabajo en la red aumenta la confianza hacia las empresas miembros y mejora su posicionamiento reputacional. Cuando el mercado percibe que una empresa forma parte de una organización seria, con altos estándares y una gobernanza operativa, funcional y con una mirada de futuro, la disposición a preferirla aumenta significativamente. Además, investigaciones sobre el desempeño de PYMEs indican que aquellas que participan en redes formales, presentan mayores probabilidades de crecimiento en ventas, innovación y fortalecimiento de capacidades internas.
El verdadero punto de inflexión no está solo en los números. Está en el modelo.
Un gremio moderno es un ecosistema. Integra empresas de todos los tamaños y rubros; incorpora a la academia; dialoga con el sector público; articula proveedores; genera encadenamientos productivos. Y lo más importante: crea condiciones para que sus socios crezcan juntos.
En ASOINCO decidimos abrir la gobernanza, profesionalizar la gestión y enfocarnos en resultados medibles. Pasamos de una lógica reactiva a una agenda proactiva. Implementamos plataformas de empleabilidad para conectar empresas con talento local. Impulsamos instancias de formación continua para fortalecer competencias técnicas y de gestión. Generamos espacios de vinculación con la gran industria para integrar proveedores regionales en cadenas de mayor valor.
Ese es el nuevo estándar.
Porque cuando una empresa se fortalece, no solo mejora su balance financiero. Mejora también la estabilidad laboral de sus trabajadores. Mejora las oportunidades de capacitación. Mejora la calidad de vida de sus familias. El desarrollo empresarial y el bienestar social no son agendas paralelas; son parte del mismo círculo virtuoso. Un gremio moderno debe entender que la competitividad no se construye únicamente desde la rentabilidad. Se construye desde la confianza, la colaboración y el capital humano. Por eso, el desafío actual no es solo sumar socios. Es sumar propósito.
Las asociaciones empresariales que sobrevivan en los próximos 20 años serán aquellas capaces de ofrecer valor concreto: información estratégica, articulación efectiva, representación técnica, acceso a oportunidades, generación de redes y servicios con retorno tangible. Aquellas que comprendan que la colaboración no es un gesto simbólico, sino una ventaja competitiva. Hoy más que nunca, las regiones necesitan instituciones empresariales fuertes, abiertas y conectadas con su entorno.
Necesitamos gremios que impulsen productividad, pero también empleabilidad. Que hablen de inversión, pero también de formación. Que articulen negocios, pero también comunidad. La conversación ya no es si estar o no estar en un gremio. La conversación es qué tipo de gremio queremos construir.
Uno que administre la tradición, o uno que acelere el futuro.
En ASOINCO optamos por lo segundo. Y a 20 años de su creación, nuestro compromiso es seguir transformando la gestión gremial en una herramienta concreta de desarrollo empresarial y bienestar para las personas que sostienen nuestras empresas todos los días.
El desarrollo regional se construye con liderazgo, colaboración y visión de futuro.

 

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