En el corazón del Valle de Elqui, en la comuna de Paihuano, se emplazan dos centros turísticos de alto estándar: Aldea del Valle y El Tesoro de Elqui, cada uno con una identidad propia, pero unidos por una misma visión de turismo consciente y conectado con el bienestar integral.
En el corazón del Valle de Elqui, en la comuna de Paihuano, se emplazan dos centros turísticos de alto estándar: Aldea del Valle y El Tesoro de Elqui, cada uno con una identidad propia, pero unidos por una misma visión de turismo consciente y conectado con el bienestar integral.
Aldea del Valle desarrolla su propuesta bajo el concepto de villas turísticas, privilegiando la privacidad, la inmersión en la naturaleza y una experiencia íntima con el entorno, donde el descanso se vive como un proceso profundo de desconexión y reconexión personal. Su diseño, escala y relación con el paisaje invitan a habitar el territorio desde la calma, el silencio y el respeto por los ritmos naturales.
Por su parte, El Tesoro de Elqui complementa esta visión desde una experiencia hotelera orientada al descanso consciente, integrando bienestar, contemplación y contacto con el paisaje elquino como parte central de la estadía.
Ambos centros comparten un sello de turismo sustentable, expresado en una relación armónica con el entorno, el cuidado del ecosistema y una propuesta turística que promueve la relajación, la desconexión del estrés cotidiano y un descanso profundo y reparador, en coherencia con la energía, el magnetismo y el carácter espiritual del Valle de Elqui.
Al respecto, la Directora Comercial INVEROCEANO, Consuelo Flores, nos sumerge en el mundo del Bienestar Pleno, como concepto central de la esta oferta turística.
Hoy muchas empresas hablan de bienestar. ¿Qué distingue al concepto de “bienestar pleno” que ustedes promueven?
Los viajes de bienestar pleno son viajes transformadores, en todo sentido. Partimos por reconocer que el bienestar de las personas no es un beneficio accesorio ni una moda organizacional, es una decisión clave a nivel estratégico. Hoy las empresas enfrentan desmotivación crónica, pérdida de foco, rotación de talento y líderes sobreexigidos. El bienestar pleno aborda esa realidad de manera integral: cuerpo, mente, emoción, vínculos y sentido. En nuestros hoteles, creamos programas especiales que integran workshops innovadores, con momentos de relajo y conexión únicos y transforma-dores, tanto para el bienestar de las personas como de la organizaciones. Cuando una empresa invierte en bienestar real, no solo mejora indicadores de clima o salud mental, mejora la calidad de las decisiones, del liderazgo y de la cultura interna. Y eso, en el largo plazo, impacta directamente en la sostenibilidad del negocio.
¿Por qué el Valle de Elqui y Pisco Elqui se transforman en un espacio tan potente para el wellness corporativo?
Porque Pisco Elqui ofrece algo que no se puede replicar en una sala de reuniones ni en un hotel urbano. Tiene un magnetismo único que permite reducir el ruido mental y salir del modo reactivo. En contextos corporativos, eso es clave: cuando las personas logran desconectarse del estrés operativo, aparece la reflexión estratégica, la conversación honesta y la claridad. El territorio se convierte en un facilitador del pensamiento profundo, algo cada vez más escaso y valioso para empresas e instituciones.
¿Cómo se traduce ese entorno en una propuesta concreta para empresas y equipos de trabajo?
Nuestra propuesta de wellness corporativo está diseñada como un viaje experiencial estructurado, no como actividades aisladas. Trabajamos con momentos claros de desconexión, inmersión y proyección, donde las personas primero bajan el ritmo, luego viven experiencias transformadoras y final-mente integran aprendizajes a su rol profesional. Esto permite que el bienestar no quede en una sensación pasajera, sino que se incorpore como criterio de liderazgo, gestión y toma de decisiones.
¿Qué rol cumplen Aldea del Valle y El Tesoro de Elqui dentro de este enfoque?
Tanto Aldea del Valle como Hotel El Tesoro de Elqui fueron concebidos con una mirada profunda sobre el bienestar humano. No son solo espacios de alojamiento o gastronomía; son plataformas de experiencias corporativas con sentido. Aquí cuidamos los tiempos, el silencio, la calidad del servicio y la coherencia del entorno, porque entendemos que un equipo solo puede reflexionar y transformarse cuando se siente contenido, cómodo y seguro.
¿Qué buscan las empresas que llegan al Valle de Elqui a vivir estas experiencias?
Hay dos casos. Están las que buscan algo muy concreto como la claridad, cohesión y perspectiva. Muchas llegan con equipos desgastados, líderes sobrecargados o procesos de cambio importantes. El wellness corporativo permite salir del día a día y observar con distancia: cómo estamos trabajando, cómo nos estamos relacionando y hacia dónde queremos ir. Es un espacio donde se ordena lo humano para que lo estratégico pueda emerger con más fuerza. Por otro lado, están las empresas que anual-mente realizan eventos corporativos estratégicos pero que están en búsqueda de hacer algo distinto, algo que deje una huella en el equipo y que fortalezca el sentido de pertenencia con la organización. Hemos probado con los años que estos viajes al Valle de Elqui abordados desde programas de bienestar corporativos, son una solución perfecta para ello.
¿A qué tipo de organizaciones está dirigida la propuesta 2026?
A empresas regionales y nacionales, instituciones públicas, gremios y organizaciones que entienden que el bienestar ya no es un “extra”, sino una condición para la sostenibilidad organizacional. También a áreas de recursos humanos., liderazgo y desarrollo organizacional que buscan experiencias distintas, profundas y alineadas con una visión moderna del trabajo y las personas. Y, por supuesto, a profesionales y terapeutas que quieren integrarse a un ecosistema de bienestar profesional, bien diseñado y con estándares altos, en territorios como Pisco Elqui y Paihuano.
¿Qué impacto concreto puede tener una experiencia de wellness corporativo en una empresa?
El impacto se ve en varios niveles: mejora del clima interno, conversaciones más honestas, liderazgo más consciente y equipos con mayor sentido de propósito. Pero, sobre todo, se nota en algo clave: las decisiones empiezan a tomarse desde un lugar más humano y menos reactivo. Eso cambia la forma en que las organizaciones se relacionan con sus personas, con el entorno y con el futuro.
Para cerrar, ¿qué mensaje le darías a las empresas e instituciones que aún dudan en invertir en bienestar corporativo?
Que el bienestar pleno no da lo mismo. No es neutro. Ignorarlo tiene costos humanos y organizacionales muy altos. El Hotel Tesoro de Elqui y Aldea del Valle, entre montañas y cielos estrellados, ofrece un espacio único para bajar un poco el ritmo por unos días, motivarse, pensar y volver a crear con sentido. Nuestra invitación es clara: atreverse a vivir el bienestar como una estrategia, no como un beneficio marginal y hacerlo de manera innovadora. Porque las organizaciones que cuidan a las personas hoy, son las que seguirán siendo relevantes mañana.








