“Muchas veces la comunidad espera soluciones rápidas”, enfatizó la jefa comunal quien informó que en el último año, las arcas municipales se vieron aliviadas con una reducción de $1.000 millones producto de una política de probidad, transparencia y ordenamiento, en un contexto de restricciones presupuestarias y menor disponibilidad de fondos externos.
Fue en el Aula Magna de la Universidad de La Serena cuando la alcaldesa de esa ciudad, Daniela Norambuena, cifró en $75.900 millones la deuda municipal. Del total, el 87% se concentraba en la Corporación Gabriel González Videla.
Y es que -según Norambuena- le tocó asumir una ciudad “golpeada”, “con números rojos” y con un compromiso financiero “millonario”. Entre esos calificativos, la primera autoridad comunal anunciaba un plan de austeridad con acciones como reducir las horas extras de los funcionarios municipales y atender algunos servicios de la comunidad, con trabajadores propios, sin contratos a empresas externas. Otras estrategias apuntan a elevar la recaudación por concepto de cobro en patentes y publicidad.
A casi un año de ese hito, Norambuena destacó en el último Concejo Comunal que “como administración pusimos el acento en la probidad y la transparencia, pero también asumimos el compromiso de realizar una contracción del gasto municipal. En solo un año de gestión hemos logrado disminuir el déficit del año 2025 en más de mil millones de pesos, lo que se refleja claramente en el trabajo de la Dirección de Administración y Finanzas, gracias a una mayor restricción del gasto y a un esfuerzo sostenido en la recaudación”.
La jefa comunal señaló que muchas veces la comunidad espera soluciones rápidas y grandes obras, sin embargo, el municipio no siempre dispone de recursos inmediatos, ya que depende de la formulación de proyectos y de la postulación permanente a programas y fondos como los del Gobierno Regional o Subdere. Durante el último año, por ejemplo, se contó con una limitada cantidad de PMU, concentrándose principalmente en iniciativas PREAVS.
En paralelo, la administración ha avanzado de manera responsable en el ordenamiento financiero, proyectando licitaciones y desarrollando estrategias de gestión de arriendos y concesiones, con el objetivo de seguir disminuyendo las brechas financieras durante los próximos tres años.
“El equilibrio financiero no se logra únicamente a través de la reducción de gastos. También es clave la recuperación de ingresos, y ambas líneas deben confluir para alcanzar la sanidad financiera del municipio”, agregó Mario Alaga, director de Administración y Finanzas del municipio, detallando que durante el año se trabajó simultáneamente en una propuesta de reducción de gastos y en otra orientada a la generación de mayores recursos.
Además, se destacó que los resultados obtenidos confirman una gestión responsable y con cifras concretas, que continuará avanzando con paso firme en el control financiero, pese a factores externos como el alza de costos y la menor recaudación por concepto de Fondo Común Municipal e impuesto territorial.








