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Paradojas…

Paradójica vuelta del destino. Durante años, la centroderecha denunció las farmacias populares como un “foco de corrupción”, un ataque a la libre competencia y un estatismo inviable que atentaba contra el comercio local y las pequeñas farmacias de barrio. La quiebra de Achifarp y el posterior procesamiento de Daniel Jadue parecieron sepultar la idea bajo la etiqueta de “demagogia comunista”.
Sin embargo, la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, no tuvo empacho en posar junto al director de Cenabast para celebrar el éxito de su Farmacia Comunal y prometer su extensión a Las Compañías. Celebrando ahorros del 150%, la jefa comunal demuestra que los principios económicos de su sector sufren amnesia ante el bolsillo del votante. Al final, el vilipendiado modelo no era tan malo: solo necesitaba un cambio de etiqueta política.
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