{"id":3868,"date":"2021-11-09T20:56:20","date_gmt":"2021-11-09T20:56:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=3868"},"modified":"2021-11-09T20:56:21","modified_gmt":"2021-11-09T20:56:21","slug":"tristes-y-desalentados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=3868","title":{"rendered":"Tristes y desalentados"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada d\u00eda va quedando m\u00e1s en evidencia que el problema de la violencia en nuestro pa\u00eds, venga de donde venga, se justifique o como se pretenda justificar, es realmente la violencia misma. No se puede analizar de otra manera; violencia ocurre en muchos otros lugares pero el nivel de destrucci\u00f3n que observamos entre nosotros no se ve habitualmente en ning\u00fan pa\u00eds que no se encuentren en un estado de guerra.<br>La violencia que observamos entre nosotros es simplemente devastadora. Ese hacer da\u00f1o, destruir e incendiar todo lo que se ponga por delante escud\u00e1ndose en protestas, ir\u00f3nicamente denominadas como \u201cpac\u00edficas\u201d, constituye no solamente un desprop\u00f3sito sino una especie de anest\u00e9sico para encubrir en el fondo las m\u00e1s bajas pasiones del ser humano. Equivalente al actuar de aquellos integrantes de las antiguas tribus de la prehistoria que gozaban quem\u00e1ndole la vivienda y los enseres a los hombres y mujeres de las tribus rivales durante la conquista de nuevos territorios para someterlos y esclavizarlos.<br>A estas alturas ya nadie puede ser llamado a enga\u00f1o. Todos hemos sido testigos de c\u00f3mo terminan las cosas cuando se convoca a una manifestaci\u00f3n que de pac\u00edfica no tiene nada. Las hordas convocadas por las redes sociales van a aparecer inevitablemente causando el caos y la destrucci\u00f3n por doquier sin respetar nada ni a nadie y lo peor es la desprotecci\u00f3n en que quedan sus v\u00edctimas y la impunidad en que quedan sus autores.<br>Muchos reclaman solicitando una mayor acci\u00f3n y control de la fuerza p\u00fablica pero no cooperan en absoluto manifestando p\u00fablicamente su indignaci\u00f3n ante tan deleznables hechos. Peor a\u00fan, los estimulan consciente o inconscientemente argumentando p\u00fablicamente que est\u00e1n de acuerdo con estas manifestaciones pretendidamente pac\u00edficas a sabiendas de lo que se est\u00e1n exponiendo. Nadie reclama con fuerza manifestando su indignaci\u00f3n ante estos hechos y quienes se refieren a ellos lo hacen con una actitud de tristeza y desaliento como si fuese un pecado protestar con energ\u00eda contra los v\u00e1ndalos.<br>No dudan en cambio un segundo en reclamar airadamente cuando opinan que la fuerza p\u00fablica act\u00faa con rudeza y energ\u00eda. \u00bfQu\u00e9 es lo que esperan?\u2026\u00bfQue contengan a una horda descontrolada solicit\u00e1ndoles caballerosamente que se contengan o regal\u00e1ndoles caramelos?\u2026 Incluso llega a dar risa cuando observamos que cuando los atrapan cuidan de no tocarlos ni con el p\u00e9talo de una rosa para que no los acusen de trasgredir los derechos humanos considerando que hay un millar de ojos observ\u00e1ndolos y dispuestos a acusarlos.<br>Son realidades evidentes que nadie se atreve a decir abiertamente, pero no por ello dejan de constituir una triste realidad. Se tratar\u00eda de algo \u201cpol\u00edticamente incorrecto\u201d, aquello que no se puede decir por miedo a las consecuencias. Actitud abiertamente hip\u00f3crita si nos preguntamos: \u00bfA quienes benefician realmente las leyes penales que nos rigen?..\u00bfA los delincuentes o a las v\u00edctimas de sus desmanes y fechor\u00edas?\u2026 Para los delincuentes todas las garant\u00edas posibles, hasta abogados defensores pagados por el Estado. \u00bfY las v\u00edctimas?\u2026 Deben conseguirse un abogado y confiar en que fiscales con miles de causas a su cargo se encarguen, cuando les queda tiempo, de perseguir el delito y conseguir evidencias que convenzan a jueces con frecuencia con las manos amarradas por la legislaci\u00f3n vigente.<br>Puedo ser injusto y estar equivocado en algunas apreciaciones, pero es precisamente la percepci\u00f3n que tiene la mayor\u00eda de los ciudadanos, por lo que muchos no se atreven ni siquiera a denunciar hechos delictuales para \u201cno perder el tiempo\u201d en algo que presumen sin destino. Tristes y desalentados contin\u00faan su camino confiando que la Divina Providencia los proteja la pr\u00f3xima vez. Pat\u00e9tica realidad de la que todos somos responsables al no reaccionar en la forma adecuada levantando la voz ante tama\u00f1o desprotecci\u00f3n e injusticia.<br>No sacaremos nada con continuar reclamando contra el gobierno de turno en busca de protecci\u00f3n. No se trata tampoco de comprar un arma para defendernos. La mejor arma es simplemente la palabra, no aislada sino la de muchos adecuadamente organizados. Es urgente que surja una corriente que alce la voz en forma en\u00e9rgica y decidida, Con lamentarnos y con actitudes tibias, propias de indecisos y pusil\u00e1mines, nada va a cambiar. Si los ciudadanos no tomamos luego la iniciativa los art\u00edfices de la violencia nos van a continuar pasando por encima.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fee2e2\" class=\"has-background wp-block-paragraph\"><strong>Dr. Gonzalo Petit<\/strong><br>M\u00e9dico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada d\u00eda va quedando m\u00e1s en evidencia que el problema de la violencia en nuestro pa\u00eds, venga de donde venga, se justifique o como se pretenda justificar, es realmente la violencia misma. 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