{"id":2933,"date":"2021-07-09T21:57:04","date_gmt":"2021-07-09T21:57:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=2933"},"modified":"2021-07-09T21:57:05","modified_gmt":"2021-07-09T21:57:05","slug":"que-facil-es-ser-generoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=2933","title":{"rendered":"Qu\u00e9 f\u00e1cil es ser generoso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qu\u00e9 f\u00e1cil es ser generoso desde nuestra comodidad y seguridad. En especial cuando la vida nos sonr\u00ede y pareciera que nada puede afectarnos. Cuando gozamos de una buena situaci\u00f3n y miramos a los dem\u00e1s a la distancia, no empatizamos con ellos y no comprendemos sus anhelos de igualdad desde la mirada de la dignidad. Con mayor raz\u00f3n cuando nos relacionamos solamente con nuestros iguales, con quienes compartimos nuestras ideas, traducidas generalmente en proyectos comunes y un estilo de vida similar que refuerza nuestro sentido de pertenencia.<br>Desde este perspectiva tendemos a considerar la generosidad como un acto solidario traducido generalmente en la entrega de dinero a quien o a quienes est\u00e9n pasando por situaciones econ\u00f3micas apremiantes, lo cual puede ser sin duda muy loable en cierto sentido pero que excluye inevitablemente muchos otros aspectos que implica la verdadera generosidad, puesto que regalar de lo que tenemos en abundancia no corresponde a una actitud generosa en su integridad.<br>La generosidad constituye una virtud y concepto mucho m\u00e1s amplio que centrarse solamente en la entrega de dinero. El dinero es solamente un instrumento que puede efectivamente aliviar muchos males y dificultades de la vida diaria de muchas personas, pero no es lo \u00fanico. Todos sabemos que el dinero no crece en los \u00e1rboles, que cuesta trabajo ganarlo y que una vez que se va ya no vuelve. En otras palabras, su efecto es netamente instrumental y transitorio, como esa r\u00e1faga de viento que nos refresca en un d\u00eda de calor abrumador.<br>Ser generoso de verdad no requiere necesariamente de dinero. Existen una enormidad de actitudes y actos humanos que no lo requieren o que pueden realizarse con una \u00ednfima cantidad de dinero. La R. A. E. define a una persona generosa como aquella que act\u00faa con nobleza y magnanimidad, es decir que act\u00faa con desprendimiento, benevolencia y un elevado esp\u00edritu fraterno. Para ello no se requiere necesariamente de dinero sino m\u00e1s bien de una acentuada vocaci\u00f3n solidaria que puede expresarse de muchas maneras, como la acogida, la capacidad de escucha, la conmiseraci\u00f3n, la empat\u00eda, el apoyo y el acompa\u00f1amiento a quien sufre en soledad, en una actitud de cercan\u00eda y de servicio, no por obligaci\u00f3n sino por un impulso que emana del alma.<br>Como vemos, la verdadera generosidad es gratis. Es m\u00e1s bien entrega incondicional sin esperar nada a cambio. Actitud que si bien requiere sin duda un esfuerzo, no constituye de regla un imposible para nadie en particular. Todos podemos transformarnos en seres generosos; no se requiere de dinero para hacerlo. Solamente una disposici\u00f3n de ponernos voluntariamente al servicio de los dem\u00e1s y de servir a la comunidad a la que pertenecemos nos ayudar\u00e1 a sentirnos m\u00e1s unidos como ciudadanos dignos de compartir un destino com\u00fan.<br>Sobre todo reconocer hidalgamente que nuestro aporte solidario para instancias comunitarias, como la Telet\u00f3n o nuestros aportes ante desastres de la naturaleza, no nos transforma necesariamente en personas generosas, sino s\u00f3lo en una luz de bengala que nos ilumina por unos instantes para volver a la oscuridad y regresar en forma espor\u00e1dica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La generosidad constituye en el fondo una actitud de vida que vemos traducida afortunadamente en una gran cantidad de iniciativas comunitarias como las \u201collas comunes\u201d ante situaciones de graves dificultades sociales como las que hemos vivido a lo largo de la pandemia que todav\u00eda nos mantiene en jaque y no sabemos por cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s. Lo vemos tambi\u00e9n en el personal de los centros hospitalarios que contin\u00faan arriesgando sus vidas y sacrificando a sus familias en su esfuerzo por salvar la vida de tantos compatriotas gravemente enfermos.<br>Quisi\u00e9ramos ver tambi\u00e9n esta noble actitud de entrega y servicio en tantas otras instancias sociales, incluso en instituciones de servicio p\u00fablico y privado, en que es tan necesario el trato digno hacia quienes recurren a ellas. Para ello es necesario que comprendamos que una igualdad sin dignidad no tiene sentido en la pr\u00e1ctica. \u201cSer amable no cuesta nada\u201d es un dicho popular que debiera estar impreso a fuego en cada uno de nosotros. En especial en aquellas instancias en que se discuten y analizan elementos propios de la pol\u00edtica contingente, en que muchas veces la amabilidad y el buen trato brillan por su ausencia. Con mayor raz\u00f3n deber\u00edamos exigirle una actitud digna y generosa a quienes asumir\u00e1n la misi\u00f3n de entregarnos una nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica. No podemos darnos el lujo de transformar la Convenci\u00f3n Constituyente en una especie de conventillo donde circulen toda clase de amenazas y rumores intrascendentes.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#f1e1e0\" class=\"has-background wp-block-paragraph\"><strong>Dr. Gonzalo Petit<\/strong><br>M\u00e9dico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 f\u00e1cil es ser generoso desde nuestra comodidad y seguridad. En especial cuando la vida nos sonr\u00ede y pareciera que nada puede afectarnos. Cuando gozamos de una buena situaci\u00f3n y miramos a los dem\u00e1s a la distancia, no empatizamos con ellos y no comprendemos sus anhelos de igualdad desde la mirada de la dignidad. 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