{"id":20139,"date":"2026-06-26T15:28:02","date_gmt":"2026-06-26T15:28:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=20139"},"modified":"2026-06-26T15:28:02","modified_gmt":"2026-06-26T15:28:02","slug":"deficit-de-vida-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=20139","title":{"rendered":"D\u00c9FICIT DE VIDA REAL"},"content":{"rendered":"<div>(Adaptado\u00a0 de revista El Estetoscopio, Sept.\/Oct 2025)<\/div>\n<div>\u201cSomos culpables de muchos errores y muchas faltas, pero nuestro peor crimen es del abandono de los ni\u00f1os, neg\u00e1ndoles la fuente de la vida Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar, los ni\u00f1os no pueden. Ahora es el momento en que sus huesos est\u00e1n en formaci\u00f3n, su sangre tambi\u00e9n lo est\u00e1 y sus sentidos se est\u00e1n desarrollando. A \u00e9l no podemos contestarle Ma\u00f1ana. Su nombre es HOY\u201d.<\/div>\n<div>Las palabras de Gabriela Mistral resuenan con una urgencia particular especialmente en las consultas m\u00e9dicas como en nuestro sistema educacional, donde es hoy muy f\u00e1cil ser testigos directos de un fen\u00f3meno que se ha normalizado peligrosamente: ni\u00f1os y adolescentes en un estado de ansiedad y soledad a pesar de vivir hiperconectados. Esta nueva realidad, que podr\u00edamos llamar\u00a0 \u201cd\u00e9ficit de vida real\u201d, se manifiesta en una p\u00e9rdida palpable de la capacidad de atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n persistente y adem\u00e1s en una peligrosa habituaci\u00f3n\u00a0 a las recompensas instant\u00e1neas que le ofrece el mundo digital. Frases como \u201cestoy aburrido\u201d o \u201cme da lata\u201d se ha vuelto una constante casi diaria. Situaci\u00f3n que no corresponde a un asunto trivial relacionado con la crianza sino que tiene sus or\u00edgenes en la angustia y el deterioro cognitivo que afecta a una cantidad importante de los ni\u00f1os en nuestros d\u00edas<\/div>\n<div>Para comprender el origen de este deterioro en la salud mental de estos ni\u00f1os nos vemos obligados a retroceder hasta la cuna. El v\u00ednculo de apego, cimiento de la salud mental futura, se forja en el di\u00e1logo no verbal entre el beb\u00e9 y su cuidador. Es una conexi\u00f3n que se construye en la mirada y se destruye en la p\u00e9rdida del contacto visual. A trav\u00e9s de estas interacciones el cerebro del beb\u00e9 aprende a sentirse seguro, comprendido y a regular sus propias emociones al sintonizar con el contacto de sus padres. Cuando esa mirada se interrumpe constantemente por una pantalla, un acto conocido como \u201ctecnoreferencia\u201d,\u00a0 ese dialogo neurobiol\u00f3gico se fractura debido a que estamos generando con ello una carencia en la informaci\u00f3n visual y sensorial m\u00e1s rica que existe: el rostro humano. Lo que priva al cerebro del entrenamiento necesario para activar\u00a0 las neuronas en espejo, que se activan para construir circuitos emp\u00e1ticos.<\/div>\n<div>Es necesario considerar al respecto que la empat\u00eda no es un concepto abstracto, es una habilidad biol\u00f3gica que se entrena decodificando miles microexpresiones\u00a0 y se\u00f1ales no verbales que la comunicaci\u00f3n digital, empobrecida y mediada por texto, no puede ofrecer.<\/div>\n<div>A ello se agrega que, en la adolescencia, este cerebro ya afectado en sus cimientos, se enfrenta a una trampa a\u00fan m\u00e1s compleja, si consideramos que es un \u00f3rgano que se encuentra en una metamorfosis plena y vulnerable como un sistema en su m\u00e1ximo potencial, pero\u00a0 con sus frenos en pleno desarrollo. Asociado a un motor emocional que busca la recompensa, la novedad y la aceptaci\u00f3n social, que lo empuja biol\u00f3gicamente a la aventura. Mientras tanto, los frenos de la raz\u00f3n, a nivel de la corteza prefrontal, responsables del buen juicio y el control de impulsos, son \u201cuna obra en construcci\u00f3n\u201d. Durante esta etapa crucial de \u201cpoda sin\u00e1ptica\u201d (donde se eliminan conexiones neuronales innecesarias)\u00a0 y de mielinizaci\u00f3n (que acelera los impulsos el\u00e9ctricos) el cerebro se optimiza de acuerdo a las experiencias vividas. Esto significa que el adolescente es, literalmente, un escultor de su propio cerebro y el entorno digital\u00a0 le ofrece un mal cincel que favorece las v\u00edas de la distracci\u00f3n en detrimento de los circuitos de la atenci\u00f3n sostenida, del esfuerzo, la paciencia y la reflexi\u00f3n.<\/div>\n<div>Aqu\u00ed es donde el sistema de atenci\u00f3n del adolescente es secuestrado. Todos funcionamos con dos modos de atenci\u00f3n: un \u201cradar\u201d (la atenci\u00f3n involuntaria), que act\u00faa como un centinela primitivo que reacciona a est\u00edmulos externos, y un \u201cfoco\u201d (la atenci\u00f3n voluntaria) que es el director consciente que nos permite concentrarnos. El secuestro del \u201cradar\u201d por las pantallas se manifiesta como una profunda intolerancia al aburrimiento y una necesidad constante de estimulaci\u00f3n, lo que estimula la ansiedad y la irritabilidad ante la ausencia de un flujo constante de informaci\u00f3n, y a su vez un \u201cfoco\u201d poco entrenado que se traduce en dificultades de concentraci\u00f3n.<\/div>\n<div>Esta sobre estimulaci\u00f3n silencia la red neuronal por defecto y conduce al cerebro adolescente a funcionar como una monta\u00f1a rusa que dificulta la construcci\u00f3n de la identidad, abriendo muchas veces el camino a la falta de empat\u00eda y la falta de instauraci\u00f3n de un entorno seguro, facilitando el acoso escolar encubierto, persistente y\u00a0 \u201cmenos visible para los adultos\u201d.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Adaptado\u00a0 de revista El Estetoscopio, Sept.\/Oct 2025) \u201cSomos culpables de muchos errores y muchas faltas, pero nuestro peor crimen es del abandono de los ni\u00f1os, neg\u00e1ndoles la fuente de la vida Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar, los ni\u00f1os no pueden. Ahora es el momento en que sus huesos est\u00e1n en formaci\u00f3n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11432,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[124],"tags":[],"class_list":["post-20139","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20139"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20140,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20139\/revisions\/20140"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}