{"id":19695,"date":"2026-05-08T02:45:34","date_gmt":"2026-05-08T02:45:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=19695"},"modified":"2026-05-08T02:45:34","modified_gmt":"2026-05-08T02:45:34","slug":"que-tiempos-aquellos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=19695","title":{"rendered":"QUE TIEMPOS AQUELLOS"},"content":{"rendered":"<p>Tiempo que pasa no vuelve, verdad de vida es. Pero no nos pongamos dif\u00edciles como aquellos periodistas-escritores que escriben en c\u00edrculos. Es que escribir en forma lineal suele no ser muy entretenido, excepto que seamos due\u00f1os de una pluma prifvilegiada, sea que se trate de contar buenas historias, cuentos, novelas, experiencias o testimonios personales de alg\u00fan significado para quien los refiere o bien tentativamente en provecho de los dem\u00e1s.<br \/>\nEs bueno aprovechar estos tiempos de inc\u00f3moda incertidubre para recordar a\u00f1orados \u201ctiempos mejores\u201d, antes de que nuestra memoria se vaya debilitando y termine por borrar nuestros recuerdos hasta hacerlos irreconocibles y comencemos a dudar si alguna vez existieron o si se trata de una imaginaci\u00f3n desbordada y desdibujada por el correr del tiempo.<br \/>\nMuchas veces estos recuerdos constituyen simples borradores, bocetos o simplemente chispazos del destino, propios de la edad en que ocurrieron. Intentar por ejemplo retrotraernos al primer recuerdo consciente suele ser tarea de titanes. Algunos los tenemos meridianamente l\u00facidos, mientras que a otros s\u00f3lo les es permitido vislumbrar sombras difusas que no atinan a identificar, mezclados con una infinidad de otros recuerdos inconexos que no atinan a precisar.<br \/>\nNo es f\u00e1cil recordar el hilo inicial de nuestra propia biograf\u00eda en un sentido claramente perceptivo, ajeno a relatos que puedan proporcionarnos nuestros propios padres, hermanos o familiares. Para recordarlo necesit\u00e1bamos estar all\u00ed, presentes y alertas, en un contexto vivencial que pudi\u00e9ramos recordar al menos con alguna certeza, sea lugar, personas y situaciones enmarcadas en un contexto que hayan dejado una huella profunda en nosotros para poder cotejarlas despu\u00e9s con quienes puedan confirmarnos lo vivido.<br \/>\nSe trata en el fondo de la toma de conciencia del inicio de nuestra infancia perceptiva, que queda grabada a fuego en nuestra memoria remota y que nunca se olvida, aunque puedan desaparecer una infinidad de otros recuerdos de nuestra infancia. Es algo que nos marca en forma definitiva, que nos otorga un sello imperecedero que nos acompa\u00f1ar\u00e1 hasta el fin de nuestros d\u00edas y que ojal\u00e1 envuelva siempre un momento positivo y no negativo, como les sucede por desgracia a muchos que lo arrastran como una pesada mochila de por vida.<br \/>\nLa llegada a nuestro hogar de un hermano por ejemplo, puede constituir un acontecimiento famiiiar que nos marca. En especial si se trata de un segundo hermano que viene a reemplazar nuestro trono de hijo \u00fanico hasta ese momento. Nueva realidad que constituye un momento crucial a la que muchos tuvimos necesariamente que adaptarnos, pese a nuestros vanos esfuerzos por continuar siendo el centro de la atenci\u00f3n de nuestros padres, llamando su atenci\u00f3n sea con retrocesos en nuestro desarrollo o bien asociados a llantos y rabietas, adem\u00e1s de encontrarle m\u00e1s de alg\u00fan defecto al nuevo hermano, en un intento de recuperar la atenci\u00f3n primordial de la que fuimos desplazados.<br \/>\nGran ayuda para sobrellevar tal inc\u00f3moda situaci\u00f3n la constituyeron sin duda los abuelos y sobre todo las abuelas. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n alguna t\u00eda cari\u00f1osa y comprensiva a la que le ca\u00edmos en gracia, lo que muchas veces no logr\u00f3 impedir que realiz\u00e1ramos nuestra traves\u00eda por el desierto, propia de un amor preferencial perdido en forma definitiva.<br \/>\nPero, como todos sabemos, el tiempo todo lo cura, y lo que no lo hace pasa a enrolar la larga lista de tareas pendientes de por vida. A lo mejor no tuvimos la infancia m\u00e1s feliz de todas, ni fuimos acogidos como nuestro coraz\u00f3n ansiaba por motivos totalmente ajenos a la voluntad de nuestros padres, abrumados por la responsabilidad de la crianza y la obtenci\u00f3n de los medios de subsistencia. Quiz\u00e1s el compartir con un amigo o el regalo de alg\u00fan libro regalado con infinito cari\u00f1o pudo ayudarnos a ampliar nuestra perspectiva y a dar nuestros primeros pasos hacia el descubrimiento progresivo del sentido del mundo y de nuestra vida.<br \/>\nPero sea como haya sido, fue un tiempo hermoso, en que no ten\u00edamos grandes preocupaciones, excepto las propias de la edad, en que la imaginer\u00eda y los sue\u00f1os jugaron siempre un lugar preponderante. Con una mirada pura y di\u00e1fana, impregnada de una inocencia sanadora que nos permiti\u00f3 con los a\u00f1os comenzar a caminar en forma confiada hacia la madurez que hemos alcanzado en nuestros d\u00ecas. Agradecidos de todo lo recibido y con una mirada esperanzadora hacia un mejor futuro para nosotros y sobre todo para nuestros hijos y nietos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo que pasa no vuelve, verdad de vida es. Pero no nos pongamos dif\u00edciles como aquellos periodistas-escritores que escriben en c\u00edrculos. Es que escribir en forma lineal suele no ser muy entretenido, excepto que seamos due\u00f1os de una pluma prifvilegiada, sea que se trate de contar buenas historias, cuentos, novelas, experiencias o testimonios personales de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11432,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[124],"tags":[],"class_list":["post-19695","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19695"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19695\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19696,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19695\/revisions\/19696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}