{"id":1868,"date":"2021-02-22T17:10:16","date_gmt":"2021-02-22T17:10:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=1868"},"modified":"2021-02-22T17:10:18","modified_gmt":"2021-02-22T17:10:18","slug":"confianza-y-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=1868","title":{"rendered":"Confianza y esperanza"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-heading\"><strong><em>La confianza y la esperanza constituyen pilares fundamentales que mantienen vivas nuestras expectativas cuando nos invade el fantasma de la incertidumbre, momentos en que nos enfrentamos a encrucijadas en que no sabemos qu\u00e9 camino seguir, nos invade la duda y el temor a cometer un error que entorpezca nuestro caminar en la vida y que lamentar\u00edamos despu\u00e9s. De ellas sabemos por experiencia que la esperanza nunca falla.<\/em><\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Nos acompa\u00f1a fielmente hasta en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y conflictivas. Es esa estrella, siempre rodeada de un aura espiritual, que ilumina todo aquello que consideramos de regla que habita en el terreno de lo imposible. No considera por lo tanto a la incertidumbre como una amenaza. No sucede lo mismo en cambio con la confianza que se desplaza habitualmente en un \u00e1mbito m\u00e1s terrenal que espiritual. Hecha ra\u00edces que se afincan predominantemente en aquel terreno que considera m\u00e1s seguro, le tiene fobia a la incertidumbre que considera su enemiga irreconciliable.<br>Esto explica por qu\u00e9 la esperanza nos llena el alma y por qu\u00e9 la confianza suele en cambio apretarnos el coraz\u00f3n. Es que confiar no es f\u00e1cil, sobre todo cuando nos desplazamos en ambientes en que reina la incerteza y la incertidumbre, cuando todo puede ser y no ser al mismo tiempo, donde reina con frecuencia el desamparo. Quien se siente desamparado descubre con angustia y dolor que no tiene a qu\u00e9 asirse para calmar su miedo y angustia concomitante.<br>Habitualmente esperamos y confiamos que ojal\u00e1 la esperanza y la confianza vayan de la mano y tiren el carro para el mismo lado. Que se transformen en alg\u00fan momento es un sistema de vasos comunicantes que enaltezca nuestra alma, tranquilice nuestro coraz\u00f3n y eleve nuestro esp\u00edritu. Como si se tratase de una especie de resurrecci\u00f3n, una vuelta a una vida que se cre\u00eda irremediablemente perdida.<br>Una especie de milagro que no es f\u00e1cil que ocurra en forma espont\u00e1nea. Un milagro de aquellos que ocurren muy de vez en cuando y no depende en estricto rigor de nosotros y que nos obliga a reflexionar qu\u00e9 es lo m\u00e1s importante. En el fondo qu\u00e9 va primero, quien alimenta a quien.<br>Llegar\u00edamos sin duda a la conclusi\u00f3n que depende en gran parte de nosotros. Que si confiamos alimentar\u00edamos con seguridad a la esperanza y que si mantenemos viva a su vez la esperanza en nuestra alma podr\u00edamos tambi\u00e9n alimentar la confianza, aunque ello requerir\u00eda inevitablemente de un esfuerzo mucho mayor. No cabe duda que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil alimentar la esperanza a trav\u00e9s de la confianza que alimentar la confianza a trav\u00e9s de la esperanza, debido a que ambas se desplazan por caminos diferentes, aunque necesariamente complementarios. Si confiamos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades y decisiones mantendremos viva la esperanza y no cabe duda que llegar\u00e1 un momento en que ambas se complementar\u00e1n y trabajar\u00e1n a nuestro favor.<br>Es justamente lo que tenemos que hacer en momentos de crisis, sea personal o social. Para mantener viva la esperanza de que pronto vamos a solucionarla, tenemos necesariamente que confiar en que somos capaces de hacerlo. A pesar de las agresiones, mentiras, burlas, calumnias y difamaciones que circulan en el ambiente subterr\u00e1neo. Si hay algo que deteriora y destruye la confianza en nuestra sociedad son justamente las redes sociales que propagan infundios, como todo aquel que tira la piedra y esconde la mano tras un cobarde anonimato.<br>Lo m\u00e1s negativo y destructivo es que sus afirmaciones nos llevan a desconfiar de todo y de todos. No hay t\u00edtere que salve su cabeza, todos son embarrados y masajeados en el mismo fango maloliente. Sean lo que sean, sea cual sea el rol que juegan en nuestra sociedad, hayan dicho lo que hayan dicho, hayan hecho lo que hayan hecho, todos caen en el mismo saco y quien se atreve a protestar o a levantar cabeza se arriesga a males mucho mayores.<br>Ya va siendo hora de regular definitivamente todo aquello que circula por las redes sociales que va deteriorando progresivamente nuestra calidad de vida, aunque no falten quienes no se den cuenta e incluso gocen con ello; claro que mientras no los afecte en lo personal o familiar. Recuperar la confianza en todo lo que hacemos y decidimos es fundamental para mantener viva la esperanza de que iremos caminando en forma segura hacia un futuro mejor. Si no recuperamos la confianza nos iremos hundiendo inevitablemente en el fango. De nosotros depende que pongamos manos a la obra y cuanto antes mucho mejor para todos como sociedad.<br>Es una decisi\u00f3n urgente e imperiosa que nos ayudar\u00e1 a no continuar dando palos de ciego.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#dfccc8\" class=\"has-background wp-block-paragraph\"><strong>Dr. Gonzalo Petit<\/strong><br>M\u00e9dico y columnista de Semanario Tiempo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La confianza y la esperanza constituyen pilares fundamentales que mantienen vivas nuestras expectativas cuando nos invade el fantasma de la incertidumbre, momentos en que nos enfrentamos a encrucijadas en que no sabemos qu\u00e9 camino seguir, nos invade la duda y el temor a cometer un error que entorpezca nuestro caminar en la vida y que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":"","_wpscppro_dont_share_socialmedia":false,"_wpscppro_custom_social_share_image":0,"_facebook_share_type":"","_twitter_share_type":"","_linkedin_share_type":"","_pinterest_share_type":"","_linkedin_share_type_page":"","_instagram_share_type":"","_medium_share_type":"","_threads_share_type":"","_google_business_share_type":"","_bluesky_share_type":"","_mastodon_share_type":"","_selected_social_profile":[],"_wpsp_enable_custom_social_template":false,"_wpsp_social_scheduling":{"enabled":false,"datetime":null,"platforms":[],"status":"template_only","dateOption":"","timeOption":"","customDays":"","customHours":"","customDate":"","customTime":"","schedulingType":""},"_wpsp_active_default_template":true},"categories":[],"tags":[25],"class_list":["post-1868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","tag-wordpress-themes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}