{"id":17661,"date":"2025-09-12T23:43:23","date_gmt":"2025-09-12T23:43:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=17661"},"modified":"2025-09-12T23:43:23","modified_gmt":"2025-09-12T23:43:23","slug":"deshumanizacion-un-espejo-de-nuestra-forma-de-relacionarnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=17661","title":{"rendered":"Deshumanizaci\u00f3n: un espejo de nuestra forma de relacionarnos"},"content":{"rendered":"<p>Alejados del debate acerca del rol de las inteligencias artificiales, el fen\u00f3meno de la deshumanizaci\u00f3n se instal\u00f3 hace bastantes a\u00f1os, y nos ha permitido analizar diversas situaciones tanto hist\u00f3ricas como en fen\u00f3menos sociales. La deshumanizaci\u00f3n, entendida como la privaci\u00f3n de las cualidades que distinguen a las personas como seres humanos, se expresa cuando dejamos de reconocer en el otro la capacidad de sentir emociones complejas, compartir creencias o actuar bajo normas sociales y morales. Este fen\u00f3meno no ocurre en abstracto: se enmarca en una din\u00e1mica de endogrupos y exogrupos, donde quienes est\u00e1n dentro de nuestro c\u00edrculo de pertenencia son percibidos como plenamente humanos, mientras que los otros \u2014los que no comparten nuestra identidad, nuestros valores o incluso nuestros colores\u2014 pueden ser reducidos a objetos o seres incapaces de merecer respeto.<br \/>\nDiversos autores plantean que la deshumanizaci\u00f3n tiene efectos concretos en la vida social y en el modo en que ejercemos poder sobre otros. No solo legitima pr\u00e1cticas de exclusi\u00f3n y violencia, sino que tambi\u00e9n debilita la empat\u00eda, erosionando la base misma de la convivencia. Se trata de un proceso que naturaliza el sufrimiento ajeno y permite que la indiferencia se vuelva una respuesta aceptada.<br \/>\nLos ejemplos recientes en nuestro pa\u00eds son elocuentes. El esc\u00e1ndalo en Avellaneda entre Independiente y Universidad de Chile mostr\u00f3 c\u00f3mo la violencia y la humillaci\u00f3n entre hinchadas trascienden el f\u00fatbol, instalando la l\u00f3gica de \u201cnosotros contra ellos\u201d como una justificaci\u00f3n para degradar al otro. M\u00e1s doloroso a\u00fan fue lo ocurrido en el Supercl\u00e1sico, cuando un hincha de Colo Colo falleci\u00f3 tras caer desde el techo del estadio Monumental y el partido continu\u00f3 como si nada hubiera pasado. El mensaje impl\u00edcito fue brutal: la vida de un espectador no tiene el mismo valor que la de un jugador. Esa diferencia en el trato no es casualidad, sino el reflejo de un sesgo deshumanizante que clasifica jer\u00e1rquicamente el sufrimiento.<br \/>\nLa situaci\u00f3n en el Hospital de Osorno, donde un trabajador con condici\u00f3n del espectro autista fue vejado y torturado por sus propios compa\u00f1eros, lleva esta reflexi\u00f3n al l\u00edmite. Aqu\u00ed la deshumanizaci\u00f3n no fue producto de la efervescencia de una hinchada, sino de un espacio que deber\u00eda ser seguro: el sistema de salud. Este hecho, de un nivel de crueldad intolerable, nos confronta con la contradicci\u00f3n de un entorno dedicado al cuidado que, sin embargo, puede reproducir l\u00f3gicas de exclusi\u00f3n y violencia hacia quienes son percibidos como distintos o vulnerables.<br \/>\nLa atenci\u00f3n sanitaria, al estar marcada hist\u00f3ricamente por un modelo racional y cientificista, tambi\u00e9n corre el riesgo de deshumanizar cuando reduce a las personas a diagn\u00f3sticos, camas o n\u00fameros de ficha. Los pacientes, sus familias e incluso los mismos trabajadores pueden ser v\u00edctimas de un trato que pierde de vista su dignidad y subjetividad. El problema no es solo t\u00e9cnico, sino profundamente cultural.<br \/>\nTodos estos casos son un llamado de atenci\u00f3n. La deshumanizaci\u00f3n no es un fen\u00f3meno marginal, sino una forma de relacionarnos que hemos normalizado en distintos espacios sociales. Reconocerlo es el primer paso para detener su avance. No podemos seguir aceptando que la vida de unos valga m\u00e1s que la de otros, ni que el dolor ajeno se vuelva invisible. La tarea pendiente es recuperar la sensibilidad, reinstalar la compasi\u00f3n y recordar que, en lo esencial, somos todos parte de la misma humanidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejados del debate acerca del rol de las inteligencias artificiales, el fen\u00f3meno de la deshumanizaci\u00f3n se instal\u00f3 hace bastantes a\u00f1os, y nos ha permitido analizar diversas situaciones tanto hist\u00f3ricas como en fen\u00f3menos sociales. 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