{"id":16049,"date":"2025-07-06T20:08:50","date_gmt":"2025-07-07T00:08:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=16049"},"modified":"2025-07-06T20:08:50","modified_gmt":"2025-07-07T00:08:50","slug":"la-urgencia-de-educar-en-lo-sensible-violencias-post-pandemia-y-el-giro-afectivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=16049","title":{"rendered":"La urgencia de educar en lo sensible: violencias post pandemia y el giro afectivo"},"content":{"rendered":"<p>No hay d\u00eda en que no se escuche, se lea o se viva alg\u00fan episodio de violencia. En las escuelas, en los hogares, en los barrios, en las calles. La pandemia nos dej\u00f3 marcas profundas: aislamientos prolongados, duelos no elaborados, v\u00ednculos fracturados, incertidumbre sostenida. Pero quiz\u00e1s una de las secuelas m\u00e1s graves \u2014y menos atendidas\u2014 ha sido el aumento de las violencias cotidianas. No solo hablamos de agresiones f\u00edsicas o verbales, sino tambi\u00e9n de la violencia estructural que se expresa en la indiferencia, en la falta de escucha, en la negaci\u00f3n de la emoci\u00f3n como conocimiento.<\/p>\n<p>Como educadora, me preocupa profundamente que nuestras comunidades educativas se enfrenten a este escenario sin herramientas para abordarlo desde su ra\u00edz. La escuela \u2014tan golpeada, tan sobre exigida\u2014 necesita, hoy m\u00e1s que nunca, dar un giro: uno que nos saque del reduccionismo del curr\u00edculum t\u00e9cnico y nos permita abrirnos a una pedagog\u00eda del cuidado, de los afectos, de la vida sentida. No se trata de sumar una asignatura m\u00e1s, sino de cambiar la forma en que habitamos el aula.<\/p>\n<p>El llamado \u201cgiro afectivo\u201d, que emerge desde las ciencias sociales y humanidades cr\u00edticas, nos invita a reconocer el papel constitutivo de los afectos en la subjetividad, en el conocimiento y en la acci\u00f3n. Los afectos no son \u201cextra\u201d ni \u201caccesorios\u201d al aprendizaje: son su condici\u00f3n misma, sin embargo, seguimos educando como si lo emocional fuera un obst\u00e1culo en vez de un puente.<\/p>\n<p>El Dr. Ra\u00fal Anzald\u00faa, investigador de la UNAM se\u00f1ala con lucidez: \u201cEducar es siempre un acto de intervenci\u00f3n en el deseo del otro; por eso, la \u00e9tica del cuidado y la alteridad no son opcionales, son el coraz\u00f3n mismo de cualquier pedagog\u00eda emancipadora\u201d. Si no atendemos esa dimensi\u00f3n afectiva, el riesgo es seguir reproduciendo pr\u00e1cticas educativas deshumanizantes que, lejos de mitigar la violencia, la profundizan.<br \/>\nLo afectivo no es lo \u201cblando\u201d, lo \u201cmenos cient\u00edfico\u201d, como algunos a\u00fan creen. Es lo esencial. Es lo que nos permite tejer comunidad, restituir la confianza, reconfigurar los v\u00ednculos. Hoy, frente al aumento de las violencias, urge re-educarnos en la sensibilidad, en el encuentro, en el reconocimiento mutuo. Necesitamos formar a docentes que comprendan la afectividad no como un anexo, sino como una epistemolog\u00eda: una manera de conocer, de ense\u00f1ar, de vivir.<\/p>\n<p>Las violencias post pandemia no se combaten solo con castigos ni protocolos, reglamentos, normativas, m\u00e1s protocolos, actualizaci\u00f3n de protocolos transmitidos y enviados, publicados, archivados . Se transforman cuando habilitamos espacios seguros, simb\u00f3licamente f\u00e9rtiles, donde las emociones puedan ser nombradas, comprendidas, narradas. Y eso es, tambi\u00e9n, una responsabilidad pol\u00edtica. Una pedagog\u00eda de la ternura, como dir\u00eda Freire, es una pedagog\u00eda profundamente transformadora.<\/p>\n<p>El giro afectivo no es una moda. Es una necesidad. Es la posibilidad de reencantar la educaci\u00f3n para que vuelva a ser lugar de vida, no de reproducci\u00f3n de la herida.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16050\" aria-describedby=\"caption-attachment-16050\" style=\"width: 491px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-16050\" src=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros.jpeg\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"318\" srcset=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros.jpeg 960w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros-300x194.jpeg 300w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros-768x498.jpeg 768w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros-648x420.jpeg 648w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros-150x97.jpeg 150w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Katia_Riveros-696x451.jpeg 696w\" sizes=\"auto, (max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-16050\" class=\"wp-caption-text\">Katia Riveros Zepeda<br \/>Acad\u00e9mica Universidad Cat\u00f3lica del Norte<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay d\u00eda en que no se escuche, se lea o se viva alg\u00fan episodio de violencia. 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