{"id":15314,"date":"2025-03-19T17:31:27","date_gmt":"2025-03-19T20:31:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=15314"},"modified":"2025-03-19T17:31:27","modified_gmt":"2025-03-19T20:31:27","slug":"mas-de-100-anos-el-solitario-arbol-de-los-deseos-que-sorprende-en-la-pampa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=15314","title":{"rendered":"M\u00e1s de 100 a\u00f1os: El solitario \u201c\u00e1rbol de los deseos\u201d que sorprende en La Pampa"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #993300;\"><strong>Desde el Centro Comunitario Cuatro Esquinas rescataron antecedentes de esta imponente especie que tendr\u00eda m\u00e1s de 100 a\u00f1os y a la que muchos llegan a pedir por sus sue\u00f1os abrazando su tronco. Adem\u00e1s de esta especial aura, a\u00fan regala una refrescante sombra para el descanso de los caminantes.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p>Se ubica en Cuatro Esquinas con Larra\u00edn Alcalde, al costado de un conocido centro comercial, y pese a estar a la vista de todos, la velocidad de la vida diaria hace que pase inadvertido. Seg\u00fan los lugare\u00f1os, tendr\u00eda m\u00e1s de 100 a\u00f1os adornando el entorno del sector aunque poco se sabe de \u00e9l. Tiene 20 metros de altura y si bien lo confunden con un sauce llor\u00f3n lo cierto es que el enorme \u00e1rbol de La Pampa es otra especie bien diferente que, por sus ramas inclinadas y gruesa corteza, hace creer que es de aquellos que sueltan l\u00e1grimas eternas.<\/p>\n<p>Ah\u00ed al lado del \u00e1rbol, muy cerca, estaba mi casa, el huerto 46\u201d, precisa In\u00e9s Torres Medina, una de las hijas de quien fundara los famosos salchichones Medina, ic\u00f3nicos en el sector desde la d\u00e9cada del \u201860. \u201cAh\u00ed jug\u00e1bamos, era nuestro punto de encuentro de ni\u00f1os ese \u00e1rbol que ya era grande, muy frondoso, debe tener como cien a\u00f1os. El juego era apostar qui\u00e9n cruzaba el canal que bajaba por ah\u00ed, colgando de las ramas. El que se soltaba ca\u00eda de potito al agua y tambi\u00e9n jug\u00e1bamos a ver qui\u00e9n pod\u00eda abrazar el \u00e1rbol y entre tres o m\u00e1s lo rode\u00e1bamos. Los que ven\u00edan de la playa hacia el cerro descansaban ah\u00ed, porque la curva de Cuatro Esquinas era pura tierra y muy pesada para subirla. De hecho cuando nos mandaban a comprar, a veces nos \u00edbamos en burro o en alg\u00fan caballo que pasara para no ir a pie. Muy lindos recuerdos, una muy linda ni\u00f1ez\u201d, recuerda ella, precisando que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n algunas personas intentaron cortar este gran \u00e1rbol. \u201cSiempre estuvo solo y cuando algunos intentaban cortarlo para sacar le\u00f1a, mi padre lo imped\u00eda y discut\u00eda, porque \u00e9l lo cuidaba y le gustaba la naturaleza. Por eso nosotros llegamos ac\u00e1 despu\u00e9s que \u00e9l vendi\u00f3 su casa, que era muy grande, en Matta con Almagro. Una vez con mi marido hicimos una marca en el \u00e1rbol, un recuerdo, pero a\u00f1os despu\u00e9s fuimos a verla y no la encontramos por el crecimiento de la corteza. La gente respetaba mucho al \u00e1rbol, no le hac\u00edan da\u00f1o, ten\u00eda un aura especial. Me alegra que nunca lo cortaran\u201d, cuenta In\u00e9s, quien vivi\u00f3 ah\u00ed desde los 7 hasta los 23 a\u00f1os. Al visitarlo de nuevo para esta entrevista volvi\u00f3 a abrazarlo como antes, aunque ahora no s\u00f3lo llena de felicidad, sino tambi\u00e9n con una mezcla de mil recuerdos y nostalgia reflejada en sus ojos.<\/p>\n<p>En ese mismo terreno residi\u00f3 temporalmente Graciela Ardiles con sus padres, en una casa prefabricada que se conoci\u00f3 como la \u201ccasita verde\u201d justo al lado del \u00e1rbol. Si bien no trep\u00f3 nunca sobre \u00e9ste, recuerda una situaci\u00f3n que le sorprendi\u00f3. \u201cYo ten\u00eda como 5 a\u00f1os y mis hermanas no me dejaban subirme, porque era muy chica, pero recuerdo que hubo un aluvi\u00f3n en esos a\u00f1os y el \u00e1rbol igual sigui\u00f3 en pie\u201d, relata.<\/p>\n<p>En su \u00e9poca fue reconocido por la sombra que aliviaba del intenso sol del verano, tal como recuerdan algunos de los vecinos m\u00e1s antiguos. \u201cEse \u00e1rbol ya estaba cuando llegu\u00e9 a vivir ac\u00e1 en 1953. Ten\u00eda 20 a\u00f1os de edad y me acuerdo que ah\u00ed descansaba la gente que iba hacia la Pampa Alta\u201d, dice Lidia Y\u00e1\u00f1ez, de 92 a\u00f1os, en referencia al \u00e1rea donde por aquel entonces estaba la Hacienda El Para\u00edso \u2013donde vend\u00edan leche-, Hacienda El Milagro y la casa Trento, esta \u00faltima levantada a principios de los \u201850 por el inmigrante italiano Atilio Callegari, en el sector San Ram\u00f3n.<\/p>\n<p>Precisamente ese oasis se mantiene inalterable en medio del paisaje urbano. \u201cEs muy fresca la sombra que da. Pasamos fr\u00edo incluso en d\u00edas calurosos. Ac\u00e1 uno se protege del sol, del calor, pero es bien helado y tenemos que salir a tomar solcito de repente. Por eso venimos abrigadas siempre\u201d, dice Marcela Godoy, quien hace 12 a\u00f1os, desde temprano en la ma\u00f1ana, vende sus s\u00e1ndwich bajo la copa de este gigante verde donde disfrutan asiduos clientes que desayunan algo r\u00e1pido al pasar. \u201cVarios nos preguntan qu\u00e9 \u00e1rbol es, cu\u00e1ntos a\u00f1os tiene, y los que vienen en polera al ratito buscan alg\u00fan chaleco\u201d, relata como an\u00e9cdota, evidenciando la temperatura que regala esta especie que adem\u00e1s ya es c\u00e1bala o s\u00edmbolo de energ\u00eda positiva para varias personas. As\u00ed lo detalla, Rosa Bolados, que tambi\u00e9n atiende el carro de comida junto a Marcela y ha visto a muchos pedir por anhelos y sue\u00f1os. \u201cAlgunos vienen a hacerlo directamente y otros cuando van pasando se abrazan al tronco y piden tres deseos. Yo hace poco tambi\u00e9n ped\u00ed tres deseos y veremos si se cumplen\u201d, dice riendo, mientras prepara uno de los panes.<\/p>\n<p>Marco Arce, nacido y criado en el sector, es otro de los que disfruta gratos momentos de calma bajo la sombra junto a su esposa, Evelyn Blamey. \u201cEste \u00e1rbol lo conozco de chico. S\u00e9 que la gente viene a pedir deseos aunque yo no lo he hecho. Pero es espectacular, muy fresquito. Es lo \u00faltimo que queda de La Pampa antigua\u201d, se\u00f1ala, siendo respaldado por ella. \u201cEs agradable. Muy rico sentarse ac\u00e1 a conversar un rato\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Con un robusto tronco que revela los a\u00f1os transcurridos, este eucalipto sigue majestuoso mirando el paso de la gente, el desarrollo del sector, esperando nuevos abrazos y llevando a quien lo observa, a esa \u00e9poca ida cuando era emblema y punto de referencia de aquel \u00e1rido paisaje pampino donde personas y animales agradec\u00edan una pausa en el andar cobijados bajo sus ramas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el Centro Comunitario Cuatro Esquinas rescataron antecedentes de esta imponente especie que tendr\u00eda m\u00e1s de 100 a\u00f1os y a la que muchos llegan a pedir por sus sue\u00f1os abrazando su tronco. Adem\u00e1s de esta especial aura, a\u00fan regala una refrescante sombra para el descanso de los caminantes. 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