{"id":13125,"date":"2024-07-22T20:55:02","date_gmt":"2024-07-23T00:55:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=13125"},"modified":"2024-07-22T20:55:02","modified_gmt":"2024-07-23T00:55:02","slug":"educar-en-la-justicia-y-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=13125","title":{"rendered":"Educar en la justicia y la paz"},"content":{"rendered":"<p>La justicia y la paz se adquieren y maduran en el seno de la familia como c\u00e9lula originaria de la sociedad y son justamente los padres los primeros que tienen la misi\u00f3n y tarea de sembrar la semilla, para luego cultivarle y cuidarla hasta su pleno desarrollo. Es all\u00ed donde los hijos aprenden los valores que les permiten una convivencia constructiva y pac\u00edfica a trav\u00e9s de la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el respeto hacia el otro, el perd\u00f3n y la acogida de unos a otros. Es por ello la primera escuela donde se recibe la educaci\u00f3n para la justicia y la paz, tan ausentes y necesarias en el convulsionado mundo en que vivimos.<br \/>\nA mayor abundamiento, todos percibimos que vivimos en un mundo en que la familia, y tambi\u00e9n la vida misma, se ven constantemente amenazadas y, a veces, destrozadas. Debido a condiciones de trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares, la preocupaci\u00f3n por el futuro, los ritmos de vida fren\u00e9ticos, la emigraci\u00f3n en busca de un sustento adecuado, cuando no de simple supervivencia, acaban por hacer cada vez m\u00e1s dif\u00edcil la posibilidad de asegurar a los hijos uno de los bienes m\u00e1s preciosos: la presencia de los padres; una presencia que les permita compartir en forma presente el camino con ellos, para transmitirles esa experiencia y c\u00famulo de certezas que se adquieren con los a\u00f1os, y que s\u00f3lo pueden comunicarse pasando juntos el tiempo.<br \/>\nUna innegable realidad que nos permite afirmar, sin temor a equivocarnos, que \u201cel futuro de la sociedad se fragua en la familia\u201d, por lo que es a todas luces fundamental revalorizarla, especialmente en nuestro pa\u00eds en que m\u00e1s de 2\/3 de los hijos nacen sin un padre. De modo que tener un padre presente se ha transformado con el tiempo en un lujo en Chile, lo que crea una situaci\u00f3n inestable que estremece profundamente el orden social en que nos desenvolvemos.<br \/>\nA consecuencia de ello vemos a muchos j\u00f3venes desorientados y atrapados por las drogas, el alcohol y el estremecedor negocio millonario del narcotr\u00e1fico que provienen de familias desintegradas. Muchos delincuentes juveniles, verdaderos soldados de los narcotraficantes, caen en la tentaci\u00f3n de una vida f\u00e1cil en busca de lujos y reconocimiento impensado entre sus pares, cometiendo diversos delitos, entre robos, asaltos a mano armada, secuestros e incluso homicidios, sea con objetivos de venganza o ante la oposici\u00f3n de sus v\u00edctimas, sembrando el terror y un reguero de dolor muchas veces tambi\u00e9n en sus propias familias.<br \/>\nLa mayor\u00eda de ellos ha carecido de una acogida en el seno de un hogar gratificante, sino que han padecido violencia intrafamiliar, irresponsabilidad o agresi\u00f3n de un padre violento y acomplejado. Muchos de ellos llegan al suicidio durante su adolescencia o bien s\u00f3lo lo intentan, debido a que no encuentran entre los suyos un ambiente que les inspire confianza y seguridad, sino s\u00f3lo reproches, insultos, incomprensiones y amenazas que despiertan en ellos fuertes sentimientos negativos y deseos de venganza que se extrapolan al resto de la sociedad.<br \/>\nEs as\u00ed como quienes de noche, e incluso de d\u00eda, sea con desfachatez o a escondidas, se dedican a \u201cgrafitear\u201d paredes y edificios lo realizan como una forma de expresar no s\u00f3lo su disconformidad con la sociedad, sino tambi\u00e9n a consecuencia de su profunda soledad existencial y su frustraci\u00f3n ante la vida. Dibujar simbolismos en casas ajenas les da valor y les hace sentirse importantes al realizar algo que los diferencia de los dem\u00e1s.<br \/>\nPor otro lado, en busca de su propia identidad suelen integrar grupos o pandillas violentas que para ellos constituye otro tipo de \u201cfamilia\u201d con quienes sufren las mismas carencias. Entre ellos se sienten acompa\u00f1ados, comprendidos y aceptados; se defienden entre ellos y se consuelan mutuamente, incluso se dan cari\u00f1o; se sienten fuertes y grandes, valorados y poderosos, lo que los ayuda a sobrevivir de mejor manera posible. Una se\u00f1al clara que no han gozado de amor, serenidad, paz y armon\u00eda en su hogar. \u00a1Cu\u00e1ntas carencias afectivas han padecido!&#8230; \u00a1Gritan al viento sus ansias de ser amados!.<br \/>\nComo podemos apreciar, lo buscan lamentablemente en forma destructiva y sobre todo autodestructiva. A estas alturas el tren de la vida con esperanza los ha ido dejando en el camino y no es f\u00e1cil reinventarse. El elixir de la resiliencia rara vez se derrama en su camino. De all\u00ed la importancia trascendental de cuidar y proteger a las familias como un derecho humano inalienable para todos y cada uno de sus integrantes. Toda sociedad es el m\u00e1s fiel reflejo de sus familias.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12403 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1488-02-23.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1488-02-23.jpg 380w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1488-02-23-243x300.jpg 243w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1488-02-23-324x400.jpg 324w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/1488-02-23-340x420.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Por Dr. GONZALO PETIT \/ M\u00e9dico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La justicia y la paz se adquieren y maduran en el seno de la familia como c\u00e9lula originaria de la sociedad y son justamente los padres los primeros que tienen la misi\u00f3n y tarea de sembrar la semilla, para luego cultivarle y cuidarla hasta su pleno desarrollo. 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