{"id":11592,"date":"2024-03-09T00:33:09","date_gmt":"2024-03-09T03:33:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=11592"},"modified":"2024-03-09T00:33:09","modified_gmt":"2024-03-09T03:33:09","slug":"causas-de-la-desconfianza-en-nuestro-pais-sintesis-cuaderno-de-espiritualidad-no-192-pag-355","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/?p=11592","title":{"rendered":"CAUSAS DE LA DESCONFIANZA EN NUESTRO PA\u00cdS (S\u00edntesis cuaderno de espiritualidad N\u00ba 192, p\u00e1g. 355)"},"content":{"rendered":"<p>En Chile se ha producido una p\u00e9rdida de confianza muy grande en los \u00faltimos a\u00f1os. P\u00e9rdida de confianza de unos con otros, en el sistema, en el futuro, en las instituciones y en quienes las componen, lo que hace necesario elaborar algunas ideas para la reflexi\u00f3n.<br \/>\nEntre las razones de la desconfianza destaca en primer lugar una especie de miedo a no pisar firme. Muchos hemos tenido sin duda la oportunidad de subirnos a un avi\u00f3n y experimentamos una sensaci\u00f3n de inseguridad cuando el avi\u00f3n despega. Cuando levanta el vuelo y se despega de la tierra, algo de intranquilidad se siente, aunque sea moment\u00e1nea.<br \/>\nEl siglo pasado vio desmoronarse muchas de las certezas que dieron seguridad a las sociedades occidentales y esta erosi\u00f3n de las seguridades tiene como una de sus principales consecuencias una sensaci\u00f3n de desarraigo, de miedo, de angustia. Por eso es que, sean de izquierda o de derecha, las masas presentan sus demandas movidas por el temor al futuro. No nos movilizamos ya por grandes ideales, sino por aquello m\u00e1s inmediato, que nos entregue confianza y seguridad para el futuro.<\/p>\n<p>A ello debemos agregar una falta de densidad \u00e9tica que nos conduce a un dejar de creer en la palabra al darnos cuenta que no se refleja en la realidad. Si los pol\u00edticos hacen constantes llamados a la unidad, pero en los hechos son expertos en disputas peque\u00f1as con sus adversarios, e incluso con correligionarios; si los sacerdotes nos hablan de acogida y compasi\u00f3n, pero se muestran con frecuencia duros e inflexibles; si los empresarios hablan de progreso y crecimiento, pero se ve tan poca voluntad de cambiar condiciones monop\u00f3licas o abusivas, entonces la desconfianza reinar\u00e1 con justa raz\u00f3n.<br \/>\nAnte esta p\u00e9rdida de confianza relacionada con la p\u00e9rdida de esta densidad \u00e9tica es urgente tomar conciencia que la buena pol\u00edtica se sustenta sobre un capital de confianza que debe, a su vez, construirse justamente sobre convicciones \u00e9ticas que hoy no abundan en nuestro ideario social.<\/p>\n<p>La desafecci\u00f3n generalizada con la pol\u00edtica surge de la decepci\u00f3n que provocan actitudes acomodaticias, que pretenden convencer de que esas posturas no est\u00e1n contaminadas por conveniencias personales o grupales. El gran desaf\u00edo del momento es justamente poder demostrar sin lugar a dudas que ese actuar es genuinamente \u00e9tico, es decir, demostrar que se trata de un actuar que se sustenta en razones totalmente ajenas a toda posici\u00f3n de conveniencia.<br \/>\nLos niveles de desconfianza que enfrentamos en nuestro pa\u00eds tienen que ver tambi\u00e9n con el nivel de desigualdad en el que vivimos. Sin embargo, no es s\u00f3lo desigualdad, sino que lo m\u00e1s dram\u00e1tico son los niveles de segregaci\u00f3n. Los niveles de segregaci\u00f3n urbana a los que hemos llegado hacen casi imposible toparse y menos convivir con familias de otras realidades socioecon\u00f3micas. Las distancias se han convertido en verdaderos abismos, donde el desconocimiento refuerza los prejuicios y hace inviable construir confianzas.<\/p>\n<p>Ante esta realidad es necesario tomar conciencia que recuperar la confianza toma tiempo en ser construida y muy poco en ser destruida. Muchas veces tendemos a juzgar la intenci\u00f3n del otro, antes que intentar salvar su propuesta. La soberbia nos lleva a pensar, quiz\u00e1s con demasiada frecuencia, que nosotros somos los buenos y los otros los malos.<br \/>\nNi los curas son todos ped\u00f3filos, ni los empresarios todos ladrones, ni los pol\u00edticos todos corruptos. Las generalizaciones no s\u00f3lo causan da\u00f1o a instituciones, profesiones o actividades, sino que dan cuenta de cierta pobreza argumentativa de la que tenemos que hacernos cargo. Recuperar confianzas pasa por asumir que en los tiempos que vivimos el testimonio vale m\u00e1s que mil palabras y cada ciudadano est\u00e1 llamado a darlo como corresponde.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-11432 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/petit.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/petit.jpg 469w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/petit-243x300.jpg 243w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/petit-324x400.jpg 324w, https:\/\/www.semanariotiempo.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/petit-341x420.jpg 341w\" sizes=\"auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Por Dr. GONZALO PETIT \/ M\u00e9dico<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Chile se ha producido una p\u00e9rdida de confianza muy grande en los \u00faltimos a\u00f1os. 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