Extienden programa que reconoce brechas, aplica soluciones tecnológicas y mejora la producción en la actividad agrícola

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El análisis arrojó que la incorporación de equipos y aplicaciones digitales está bajo el 10%, incluso bajo el 5% en los agricultores locales, lejos de países productores de primer nivel, donde la tasa se empina entre el 70 u 80%. Sensores de humedad, el uso de drones y una plataforma satelital que determina el requerimiento y uso de agua en el campo, y un modelo de gestión hídrica, son algunas herramientas.

A través de la Red de Asistencia Digital “Fortalece Pyme” de Corfo se extenderá un programa que ha logrado diagnosticar las brechas que aquejan a la producción agrícola, solucionarlas con la incorporación de herramientas y aplicaciones tecnológicas y mejorar los resultados en la actividad.
Esto luego que la sinergia con otras instituciones como la Asociación de Exportadores de Fruta de Chile (Asoex), la facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Norte, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el laboratorio Prommra de la Universidad de La Serena, además de otros privados, diera positivos resultados. Por eso, la transferencia tecnológica y asesoría especializada en el trabajo con cerca de 200 empresas de frutas y cítricos en una primera etapa, ahora busca replicarse a los productores hortícolas del sector de Pan de Azúcar, en Coquimbo.
Andrés Zurita, director regional de Corfo, explica que “Fortalece Pyme” ha sido bien valorado puesto que se ha avanzado en la digitalización de ese sector económico, especialmente de pequeños agricultores, quienes han visto que la implementación de herramientas alivia no solo sus problemas productivos, sino que también otras áreas, como el manejo del recurso hídrico.
“En el proceso de digitalización hemos contribuido con sensores para ir midiendo, en tiempo real, la disponibilidad hídrica en el suelo, y con eso entregar herramientas de decisión para los cultivos hortícolas y frutícolas”, sostiene Zurita. Dicha herramienta puede ser monitoreada mediante un computador o un dispositivo móvil y determina la frecuencia de riego, el movimiento del agua en el suelo y la humedad del sustrato.
En ese sentido, Zurita expone que el análisis de brechas arrojó la incorporación de herramientas digitales en los agricultores está bajo el 10%, incluso bajo el 5% en unos casos, lejos de la experiencia de países productores de primer nivel, donde la tasa en toda la cadena productiva se empina por sobre el 70 u 80%. Pero además existen otras limitantes, tales como la disponibilidad de la mano de obra, “y también mejoras en el manejo de plagas y fertilizantes, que están asociados a la calidad y productividad de la explotación, porque si usamos de manera más racional estos insumos, también estamos ahorrando recursos, y evitamos que algunos compuestos se liberen, obteniendo productos más amigables con el medio ambiente”.

Cristián Sotomayor, director de Fomento de la Asociación de Exportadores de Fruta Asoex en Coquimbo, sostiene que el monitoreo es desde que la fruta está en el campo, hasta que llega al mercado. “Queremos mapear todos los procesos y todas las tecnologías que puedan adaptarse para mejorarlo”, dice.
Respecto a la ejecución del “año 1” del programa, se cubrió un número importante de empresas agrícolas, en las tres provincias, pero especialmente Limarí, en variedades de frutas, cítricos, almendros, nueces, arándanos. “Del sector hortícola, quizás tenga requerimientos y necesidades similares, en temas de eficiencia del recurso hídrico, de mejor productividad, calidad, por lo tanto queremos hacer de este segundo año ampliar al rubro de hortalizas, y hacer el levantamiento y la bajada de las herramientas y tecnologías que son aplicables al sector”, precisa.
Para eso, el programa trabaja con talleres de difusión, capacitación, implementación de tecnologías, tanto en predios agrícolas, como en los productores y empresas asociadas a la cadena logística de exportación, como empresas de transportes.
Respecto a las brechas, apunta al desconocimiento general de las tecnologías por los agricultores; falta de validación y credibilidad de cómo funciona la tecnología; la conectividad (especialmente de Internet); el financiamiento para adquirir las soluciones, incluso su adaptación al territorio de los predios.
Una de las invitadas al primer taller fue Benita Monárdez, gerente de la Comunidad Logística Portuaria Coquimbo, quien explica que avanzar en mejoras de digitalización ha permitido no solo vincularse entre todos actores que intervienen en el sistema portuario, sino que además facilita el levantamiento de los procesos para detectar cuellos de botellas e ir subsanándolos.

Herramientas
Gracias a la ejecución de un proyecto de INIA, se puso a disposición de una Plataforma Satelital para el manejo de riego en frutales que determina el agua que requiere una planta, la cantidad de agua por metro cuadrado, el nivel de desarrollo vegetacional y la tasa de transpiración diaria de las especies. Dicha herramienta, elaborada por el experto en Riego Claudio Balbontín ha permitido el ahorro del valioso recurso hídrico, en porcentajes del 40%, incluso más.
También se ha exhibido el beneficio del uso de drones para el riego o la aplicación de fertilizantes. Adicionalmente, un modelo de gestión hídrica de Prommra entrega al agricultor la información suficiente para anticiparse a la disponibilidad del recurso, modificar la superficie productiva o priorizar frutales con mayor rentabilidad, en caso que se decida cultivar los productos. Ello mediante el registro del caudal que ingresa al predio y la capacidad de acumulación de los estanques que posea el terreno, entre otros.

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