Enfoque de cuencas

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Desde nuestra región se esperaban varios anuncios en la cuenta pública del presidente Boric. Evidentemente en materias como seguridad y salud, pero también en algunas medidas para enfrentar el déficit hídrico.
Y quizás por costumbre esperábamos que se anunciaran más recursos para la emergencia, algunas obras públicas quizás o alguna medida que sonara potente, como algún embalse adicional, la carretera hídrica o el bombardeo de nubes que alguna vez se nos prometió, al menos para soñar.
Sin embargo, lejos de aquellos anuncios rimbombantes, el presidente hizo un anuncio que quizás sea la llave para un nuevo período en el conocimiento y administración del recurso hídrico, que es la posibilidad de asumir un enfoque de cuencas. Y es que claramente una de las deficiencias o críticas a la regulación del agua en nuestro país es que se mantenía una mirada simi-lar para enfrentar la disponibilidad y administración del agua en el valle de Copiapó como el la región de los ríos, aunque las realidades sean diametralmente diferentes.
Además, el desconocimiento que existe hasta el día de hoy respecto a la capacidad y límites de una cuenca para seguir cre-ciendo en hectáreas de riego, por ejemplo, no permite planificar ni gestionar adecuadamente el recurso.
Si bien existen las organizaciones de regantes, en ellas la empresa sanitaria que provee de agua potable a la población entra como uno más respecto de las industrias y mineras que posean acciones de agua en la misma cuenca. Y aunque en general ha existido un trabajo consciente y colaborativo, depende siempre de la buena voluntad o la política de buen vecino del que posea un mayor número de acciones de agua.
Sin bien todavía no sabemos en qué se va a traducir el anuncio presidencial respecto al enfoque de cuencas, al menos llena de esperanza que se adopte esta perspectiva que quizás pueda transformarse en algún tipo de consejo o directorio que tenga injerencia en decisiones como por ejemplo la planificación del territorio agrícola, la focalización de obras públicas vinculadas al riego o a la bebida y el estudio de los cauces de ríos y estado de las aguas subterráneas.
Las realidades locales son variadas y todo incida que la posibilidad de integrar la gestión podría ser un camino adecuado. Porque tal como han dicho las decenas de expertos que han venido a nuestra región “no tenemos ni sabemos lo que es una verdadera sequía…Lo que tenemos es simplemente una mala gestión del recurso”

Victor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo

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