¿La misma piedra?

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A fines del año 2012 la situación hídrica era grave. Alarmante. Sin embargo, el nivel en los embalses era superior.
Por ejemplo, La Paloma en esa época tenía el 24% de su capacidad y hoy tan solo el 15,8. Pero eso podría ser secundario si consideramos que en esa época había una buena cubierta de nieve en la alta cordillera que aseguraba los deshielos durante los meses de verano. Hoy la realidad es que la acumulación de nieve es de apenas 20mm, es decir un94% de déficit de nieve respecto de un año normal.
Pero el año 2012 finalmente se concretó una iniciativa muy discutida los años previos, como es el bombardeo de nubes. Para ello se consiguieron recursos públicos y privados, con más de $200 millones de empresas mineras y otro tanto de las juntas de vigilancia y agricultores, sumado a algunos fondos que puso el Consejo Regional. Se esperó con altas expectativas la llevada de los dos pequeños aviones, pero nada. No hubo lluvia por bombardeo. Las explicaciones fueron variadas, pero al menos públicamente no se conoció un informe que diera cuenta en detalle de los resultados obtenidos.
Al año siguiente en vez de 200 horas de vuelo, se bajó a sólo 50, pero paradojalmente el presupuesto se redujo de 600 a 420 millones de pesos. Tampoco hubo lluvia.
Al tercer año la opción fueron los bombardeos desde tierra. Supuestamente iban a ser más de 36 estaciones, finalmente se comprometieron solo 18 y solo se instalaron un puñado, sin resultado conocido.
Como sea. Hoy, con una nueva técnica, se comienza a evaluar la posibilidad de bombardear. Lo cierto es que es una técnica conocida y exitosa en otras partes del mundo, pero que en nuestra zona debería ser bien revisada, escuchando especialmente al voz de los técnicos y científicos que participaron en la vez anterior.
Es indispensable abrirse a la innovación, a nuevas técnicas y procedimientos, pero también es indispensable aprender de las experiencias ya vividas. A veces los políticos se entusiasman, mal asesorados o sin conocer el área y prometen sueños lejanos, aventuras costosas sin rumbo.
Revisemos nuestra propia historia, escuchemos a los expertos con calma.

Victor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo

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