¡SOLIDARIDAD!

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Que hoy y siempre San Alberto Hurtado, sea “fuego que encienda fuegos” de Solidaridad.
“¿Usted Señor Cáceres, nos pide no usar la palabra Solidaridad porque cuestiona el Modelo?” “Si eso dije,” asintió. ¿Y que a juicio suyo habría ingenuidad en los Empresarios que crearon la Fundación Solidaridad, porque además su nombre recuerda la Vicaría de la Solidaridad?.
“Si, así pienso” me respondió.
Era el año 1987, en un Seminario de Empresas CAP en Peñuelas, Coquimbo. Expositores Don Carlos Cáceres y Don Hernán Cubillos, ambos ex Ministros del Gobierno Cívico Militar.
“Con todo respeto Señor Cáceres, por varias razones debo expresarle mi discrepancia” le dije.
“En lo general porque percibo la palabra Solidaridad como una natural virtud humana.
Estigmatizar la palabra Solidaridad pienso que no solo afectaría la voluntad que inspira actos personales en lo cotidiano. También afectaría la gran reserva moral colectiva ante grandes catástrofes de nuestra Comunidad Nacional.
En lo contingente hoy no veo cómo sacar la palabra Solidaridad de la motivación de la Teletón. Hoy vemos el ejemplo de la Empresa automotriz Chrysler , cuyo Gerente, apelando a la Solidaridad de trabajadores e inversionistas, los llama a reanimarla.
Estas empresas CAP han apelado a la Solidaridad en su historia. ¿No podrían en el futuro?.
En la gran Crisis de 1982, para evitar por deudas la extinción de 500 Empresas Privadas, Bancos incluidos, el Estado las asumió por 40 años. ¿Se imagina sacarle esa Solidaridad Nacional?. Comprendo y comparto el nombre de la Fundación de Empresarios , como un gesto que convoca a todos a cultivar la Economía de la Solidaridad, sembrada en la reciente visita Papal. Gracias.”
Luego entre silencio y balbuceos se anunció la exposición de don Hernán Cubillos. Versó acerca del antes, durante y después de su gestión como Canciller. Amena y educativa fue.
Me hizo olvidar el ambiente previo, hasta que al salir el Gerente General de la CAP, don Roberto Andraca me lo recordara al expresarme un gesto de aprobación y lo reiterara en el almuerzo. Tampoco lo olvidó mi amigo Aldo Peirano, genio de la informática, que en Santiago lo recordaba.
Mi voz fue por los sin voz. Por los desamparados de Solidaridad y soñadores de su renacer. Comprendo a Don Carlos Cáceres, su ideario Neoliberal es incompatible con la Solidaridad.
Lo confirmé en 2004, al leer el Libro “Moral Social”, obra póstuma del Padre Alberto Hurtado.
En especial en la página 158 y siguientes que tratan del Neoliberalismo Económico y su Agenda trazada en 1938 en París. En lo esencial en ella acuerdan tomarse el Estado, reducirlo y usarlo para instaurar un Modelo Individualista, Propietarista y con “mínimum de Seguridad Social”.
¡Solidaridad!: Su ausencia causa injusto desamparo. Su presencia es solución de Bien Común.

Por Pedro Prado Moreno

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