Deficit Hídrico. Avanzar de verdad.

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Hoy nuevamente las cuencas están al límite. Los regantes comienzan a ponerse más nerviosos y todo indica que el fenómeno de la Niña está cumpliendo sus designios.
En los últimos 20 años se han realizado un sinfín de diagnósticos. Además, los políticos de turno han visto la oportunidad para figurar con alguna medida llamativa o bien directamente entregando fardos de pasto o cheques a pequeños agricultores en algún estadio techado. Siempre con medidas paliativas y asistenciales.
Es cierto que se ha avanzado con sistemas de riego, también que instituciones de investigación científica han contribuido con miradas de largo plazo. Pero no olvidemos que alguno por ahí tuvo la idea de bombardear las nubes con un pequeño avión monomotor. Y todos seguimos con emoción y expectativa mirando al cielo por si caían las gotas.
Sin duda en el camino todos hemos aprendido, entre otras cosas a no ser tan ingenuos y a tratar de medir el impacto de lo que se propone versus el costo involucrado.
El canto parece viejo, sin embargo, entre tanto estudio, van apareciendo algunos que pareciera que va poniendo el acento en lo que realmente importa, con mirada de mediano plazo y con datos que lo respaldan. Esto es lo que se percibe del estudio entregado por la Fundación para la Innovación Agraria FIA, que entregó los cinco principales desafíos sobre innovación y eficiencia hídrica para Coquimbo. La gracia que tiene este estudio es que revisó un total de 44 proyectos vinculados al área, en los que se han invertido más de $6.000 millones de pesos, para determinar su impacto y las brechas que todavía quedan pendientes.
Los cinco desafíos establecidos por el FIA: 1) estudios hidrogeológicos para determinar su magnitud, y calidad y disponibilidad para constituirse en una fuente suplementaria de agua a la existente en los cuerpos de agua superficial; 2) avanzar en desarrollos tecnológicos sustentables que permitan disminuir la demanda hídrica en los procesos productivos sin afectar productividad del agua y la calidad de los productos; 3) diversificar la matriz productiva, incorporando actividades complementarias, como es el turismo rural; 4) cosecha de agua para aumentar la seguridad hídrica de las cuencas hidrográficas, como la infiltración o recarga de acuíferos; 5) reforzar la eficiencia hídrica, estableciendo dos áreas de actuación; la primera, en la búsqueda en el área agrícola especies y variedades agrícolas que se adapten a ambientes estresantes propios de las áreas áridas y desérticas, que tengan potencial de producción y de mercado; y la segunda, establecer la demanda máxima de agua de las especies cultivadas por unidad de superficie y su producción.
Los desafíos ahí están. La tarea es clara. Ahora, entre otras tareas esperamos que la futura Estrategia Regional de Desarrollo que deberá construir la nueva Gobernadora Regional, pueda ganar tiempo, acoger esas miradas y avanzar. Avanzar de verdad.

Victor H. Villagrán
Editor Semanario Tiempo

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