Salamanca: productora usa deshidratador creado en la Universidad Federico Santa María a base de energía solar

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Si bien la pandemia y el estallido social detuvieron sus principales canales de venta como ferias, apuesta por innovar y desecar carne de ganado caprino de descarte, dice su propietaria Brisa Godoy, aportando así a la economía circular.

Partió el 2011 con la meta de rescatar comidas antiguas y recobrar los productos deshidratados que antaño elaboraban para la época de invierno. Brisa Godoy es la propietaria de “Delicias de El Tebal”, microempresa que lleva el nombre de un sector de la comuna de Salamanca, que durante los últimos cuatro años produce alimentos desecados, gracias al uso de la energía solar y materias primas locales.
“Delicias de El Tebal” es nombre consolidado de un emprendimiento que incluye la sofisticación de sus productos y su producción es resaltada por la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP). Esto gracias a la introducción de un deshidratador que diseñó y construyó la Universidad Federico Santa María (UFSM).
Cuenta Godoy que fue un contacto con el Ingeniero Civil Mecánico y profesor de esa casa de estudios, Jaime Espinoza, quien los ayudó a construir un deshidratador que funciona con energías renovables. El artefacto tecnológico posee paneles solares y baterías que impulsan energía eléctrica para hacer funcionar un ventilador. Éste último, es el capaz de hacer circular calor en una amplia cámara que contiene bandejas donde se depositan las fruta frescas que, finalmente, se desecan en poco más de un día.
Tomate es el producto estrella pues conserva todas sus propiedades. Pero además procesa duraznos, ciruelas, frutillas, damascos, manzanas y peras. Los frutos, posteriormente, se pueden mezclar con pecanas y nueces, y transformar un snack saludable.
“Nosotros ahora estamos en un proceso de deshidratar carne. Queremos hacer charqui, pero esperando nuestra resolución sanitaria y así nos transformaríamos en la segunda empresa de deshidratado de carne que hay en la región de Coquimbo”, dice optimista Godoy. Esto aprovechando la alta cantidad de crianceros en Choapa, que después no saben qué hacer con sus cabras de descarte, es decir aquellas que ya no darán producción de leche, ni crías. “Entonces, queremos aprovechar eso, como en una economía circular, y comprarles esos animales, llevarlas al mataderos, que las revise un veterinarios, comprarles la producción y traer la carne saneada para hacerla charqui”, precisa.
Otro producto que ha resultado exitoso es el deshidratando de cebolla y ajo porque lo están ocupando en las panaderías.

“Nosotros, todos los productos que sacamos del deshidratador, lo sacamos, lo pesamos y envasamos y lo sellamos al vacío con una máquina especial”, complementa.


Otro aspecto relevante que añade la productora es la condición climática de la provincia, con meses de altas temperaturas que parten desde septiembre y se extienden hasta mayo del año siguiente.
Lo único que lamenta Godoy es que debido a la pandemia y el estallido social, los canales de distribución son uno de los grandes problemas, pues se han cancelado ferias donde exhiben y venden sus productos. Agrega otra dificultad: Salamanca está alejada de grandes urbes como la conurbación de La Serena y Coquimbo, además de Santiago.
Por ello, mantiene esperanza que CRDP prontamente efectúe una alianza para que pequeños productores de la región ingresen a las vitrinas y estantes de la cadena de supermercados Unimarc.

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