Arzobispo René Rebelledo: “Las demandas de la gente son absolutamente legítimas”

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Asegura que el pueblo “está manifestando anhelos que son nobles” y que nadie podría negarse a que exista una mejor educación y sa-lud. ¿Quién podría oponerse?”, se pregunta.

rene rebolledoEl miércoles tuvo que ir hasta Coquimbo y regresar raudo. Antes del toque de queda, pro-gramado para las 20 horas, ya estaba en su casa, en La Serena. “¿Si me pueden llevar detenido? Naturalmente, porque acá la ley es para todos”, dice el arzobispo René Rebo-lledo, quien expresó su preocupación por las manifestaciones que tienen a la región de Coquimbo con dos muertos y con posibles querellas por parte del INDH contra quienes resulten responsables.
Desde su oficina en el segundo piso del Arzobispado, frente a la Plaza de Armas, ha visto como en estos últimos días la gente se ha manifestado de manera pacífica y “con altura”, tal como debiese hacerlo la autoridad, “quienes deben responder con la misma manera, ya que el pueblo está manifestando anhelos que son nobles. Porque quién se podría opo-ner a que la educación tenga los dineros suficientes para que todos puedan educarse; lo propio con la salud, que pueda ser mejor gestionada, con más recursos y que los pobres tengan acceso a la salud. Entonces me pregunto ¿quién podría oponerse?”.
Sentado en su escritorio lee unas cartas pastorales: “Chile, un hogar para todos”. Asegura que fue escrito por los obispos y que casi todos los temas demandados en estos días por la población “de una u otra manera los habíamos enfocado y también en nuestros mensajes, en lo que llamamos las cartas pastorales. Y esta mañana (ayer) retomé esta carta y, por ejemplo, en la página 33 se habla de la pobreza y desigualdad. Y en la 34 de las bajísimas pensiones. Por consiguiente, todos estos temas nosotros los habíamos enfrentado, pero qué le faltó al Estado: Más fuerza, quizás, aunque eso lo dirá el tiempo. Pero como arzobispo de esta zona digo que estas demandas son absolutamente legítimas y que todos tenemos que unirnos”.
Además, don René fue enfático en señalar que “debemos manifestar explícitamente que este anhelo y estas demandas puedan ser cumplidas. Por ejemplo, que podamos tener una mayor equidad social, puesto que es vergonzoso que en una nación donde la gran mayoría del país cree en Dios, no podemos ser radicales en el seguimiento del señor, porque esto toca la vida cristiana, la fe, la vivencia. E insisto, nosotros como obispos y como comunidad cristiana decimos que estas demandas son legítimas y lo que más anhelamos es que se puedan ver cumplidas los deseos de las familias”.

¿Militares en la calle?

Luego de que el pasado lunes comenzarán los toques de queda en La Serena y Coquimbo, hay que ir al archivo para encontrar la última medida de este tipo aplicada en Chile por situaciones que no tuvieran que ver con catástrofes naturales. Y ahí, el recuerdo nos lleva a enero de 1987, casi al final de la dictadura militar y meses después del fallido atentado contra Pinochet el 7 de septiembre de 1986.
En aquellas manifestaciones, especialmente en las poblaciones, como La Victoria, era habitual ver al cura Pierre Dubois con sus manos en alto evitando el accionar de los mili-tares. Eso, hoy no ocurre, “pero la iglesia ha estado presente, quizás en otro modo, dado que las instituciones están funcionando o tienen que funcionar, lo que era muy distinto en esos años. Y es cierto, no hay un sacerdote presente físicamente en las manifestaciones, pero creo que a lo largo y ancho del país ha existido una presencia significativa”.

Agrega, no obstante, “que estamos cerca de la población, pues todos los días rezamos la misa por la paz y la justicia. Hemos estado presente, pero en otro modo, orando por nuestra gente, manifestando nuestra unión y acompañando a las familias de los dos jóvenes fallecidos, ya que estuve en sus velorios, saludé a las madres y recé con ellos. Creo que estos gestos humanos tenemos que hacerlo más seguido, especialmente con las personas que por una u otra razón han sufrido con las protestas. Esa creo que es nuestra labor de pastores, de estar siempre más cerca del que sufre”.

Respecto a la opción de que los militares puedan pronto salir de las calles, precisó que “hay que manifestar el deseo de que sea una medida los más transitoria posible. Es el Estado en este caso quien tiene que tomar la determinación, pero es una medida que de-be ser transitoria, porque nosotros estamos en un estado democrático, cuya democracia la hemos construido todos y con sacrificio. Y si bien no puedo tomar la palabra de todos los chilenos, como obispo es normal esperar que la situación se encause lo más pronto posible. Sin embargo, hemos tenido muestras de un cambio, incluso saludé a algunas personas en las manifestaciones y sentí que vamos repuntando a un ambiente favorable, pues si bien han sido más masivas, también han sido más pacíficas, con un elemento de civilidad y donde se han visto familias completas con sus hijos, abuelos. Por ejemplo, me dije-ron que la manifestación que junto a Coquimbo con La Serena -el martes en Peñuelas- había sido extraordinaria y uno espera que todas estas manifestaciones sean en un clima de mucha altura…”.

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